Exigencia – resentimiento – culpa

 

De acuerdo a la Terapia Gestalt, detrás de la culpa hay resentimiento y detrás de éste, se esconde una exigencia. Al final, la fórmula lleva a pensar que tras el sentimiento de culpabilidad que puedes sentir, hay una demanda no realizada.

 

El origen de la culpa.

Hablábamos antes de la culpabilidad como emoción de control, pues bien, éste es el sentido que toma en la religión. Más allá de los códigos legales que limitan la conducta existe un código moral, propio de cada cultura y cada religión, que marca los comportamientos inaceptables y los “mandatos” (mandamientos) que deben cumplirse. Las transgresiones de dichos mandatos son los llamados pecados.

Por otra parte, si pensamos en el plano individual, la culpa se instala de manera aprendida. Aquí juega un papel principal el estilo de crianza ofrecido por las figuras parentales, figuras parentales “culpabilizadoras”, a veces como una forma de manipular.

Según la Terapia Gestalt, detrás de una persona que dice sentirse culpable hay tres ingredientes:

  • Autoexigencia: suele tratarse de personas con un PC- elevado que sienten la necesidad de comportarse adecuadamente.
  • Omnipotencia: en el sentido de que creen que pueden influir en los sentimientos de los demás (hacerles sentir mal o bien).
  • Enfado: se trata de un enfado no manifestado y en muchas ocasiones incluso no reconocido.

 

Algunos beneficios de la culpa son:

Evitar el miedo al presente: podría considerarse un mecanismo de defensa.” Me da tanto miedo enfrentarme a lo que es mi vida presente “, que me refugio en el pasado. Se trata de la falsa seguridad, de un tipo de comportamiento pasivo.

La comodidad: es más fácil sentirte mal por el pasado que poner tu energía en cambiar el presente.

Aceptación social: hay ciertos mandatos sociales ante los cuales parece una patología no sentir culpa (p.ej.: no atender a tus padres).

Lograr el perdón: existe la creencia social de que si te sientes lo suficientemente culpable quedarás exonerado de tu mal comportamiento. Está en la base de las penitencias (religiosas e incluso carcelarias).

Conseguir la compasión de los demás: puede que para personas con baja autoestima sea una salida habitual.

 

Exigencias están detrás de todo resentimiento.

Un problema es que la mayoría de las exigencias no son expresadas abiertamente. Generalmente no quiero asumir la responsabilidad de mis exigencias, de modo que las oculto y disfrazo en dulces requerimientos, sugestiones, preguntas, acusaciones e incontables manejos. “Me gustaría que tu satisfagas mis deseos sin necesidad de tener que pedírtelos”. Toda exigencia que se me hace para que me comporte de un modo diferente del que quiero es una fuente de resentimiento. Mi resentimiento entra en conflicto, con mi creencia, y así tiendo a darme menos cuenta de mi resentimiento. Entonces, cuando no logro satisfacer esas demandas siento una sensación de derrota y un tenemos al resentimiento de esa otra persona y a su castigo. Mi propio resntientiento al aceptar esa exigencias está enterrado bajo ese sentimiento de fracaso y de miedo al resentimiento del otro que llamamos culpa.
Ciertas personas( y muchas religiones) son muy buenas para crear sentimientos de culpa en otros a fin de manejaros para que satisfagan sus necesidades.

Cuando mis exigencias no son satisfechas, siento resentimiento y cólera hacia ti por privarme de esas satisfacciones.

Toda expresión directa de resentimientos y exigencias ayuda a clarificar. Cuando sabemos qué nos exigimos mutuamente, hemos restablecido contacto y una clara comunicación. Ahora podemos intentar algún acuerdo en aras de una solución práctica al verdadero problema de hallar una solución para tales exigencias.

Cuando me niego a expresar mi resentimiento, este no desaparece. Si estoy resentido, ese es un hecho que no puede cambiar. Solo tengo la opción de expresarlo abiertamente o disimuladamente con menor conciencia delo que estoy sitinedo o haciendo. La expresión encubierta del resentimiento – regañar, criticar y otras clases demolestias y frustaciones- lo mantiene alejado del sentimiento, pero asegura su subsistencia. Solo la plena aceptación y expresión de un sentimiento le permite completarse y dejar camino para algo más. Algunas personas coleccionan agravios y resentimientos y aguardan l aoportunidad de arrojarlos todos sobre alguien. Generalmente continúan culpando a otros de su malestar, lo cual resulta un menjo ulterior y una exigencia de que cambien los otros para satisfacelo.

De modo que siempre que se sienta culpable o resentido, o tenga dificultades con otra persona, vea si puede expresar su resentimiento y luego establecer y clarificar sus exigencias cada uno.

Ejercicio para expresar el resentimiento:

En un papel escribir: Me siento culpable por ….

1º paso transformar la frase: Estoy resentida , o me resiento de ti de que te molestes por ….

2º paso , nueva transformación : Necesito recibir de ti es ……..

¿Queréis seguir leyendo? Os dejo otro artículo 

Que mal lo he hecho, me siento culpable.

Aura Marqués.
Psicología y Gestalt en Palma de Mallorca

www.psicologiaviva.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver más

  • Responsable: MARIA ASUNCION MARQUES MORAL.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a http://psicologiaviva.com que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.