
A nivel psicológico, aunque el duelo es un proceso adaptativo normal, en ocasiones se complica provocando que el dolor se retrase, se inhiba o se enmascare.En estos casos, reacciones normales como sentirse deprimido o experimentar ansiedad pueden transformarse en desesperación, sensación de indefensión frente a la vida, depresión y trastornos de ansiedad, fobias o pensamientos obsesivos.
Es frecuente escuchar la frase “el tiempo lo cura todo”, “deja pasar el tiempo”. Es cierto que el tiempo es necesario y también la paciencia. Pero el tiempo por sí solo, no hace nada. Lo que provoca cambios importantes es lo que se hace con el tiempo.
Después de sufrir una pérdida, hay ciertas pasos que se deben dar para conseguir de nuevo el equilibrio y superar el duelo.
Se habla de cuatro tareas necesarias para superar o aliviar un duelo, que no tienen un orden concreto, no hace falta completar una tarea para pasar a la siguiente:
- Asumir la realidad de la pérdida.
- Elaborar las emociones relacionadas con el duelo
- Aprender a vivir en un mundo con el fallecido que ya no está presente.
- Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo.
Si bien se sabe que la persona ha muerto y no puede volver, cuesta aceptar la idea y es fácil rebelarse contra esa realidad. No obstante, poco a poco, la realidad se impondrá provocando evolución. Sentir el dolor y las emociones que surgen en el duelo es inevitable. Es, necesario identificar los matices de los sentimientos y poner orden en ellos, ya sea en momentos de reflexión privada o en momentos compartidos de conversación. Compartir y dar salida a las emociones ayudará en esta tarea.
Aprender a vivir sin la persona fallecida es una tarea que puede resultar difícil. La vida sigue y empuja a continuar con actividades que antes se realizaban de forma conjunta o que son nuevas. Puede ser positivo afrontar estas actividades poco a poco o contar con ayuda externa. Busque la forma de hacerlo más fácil, pero es mejor no aplazarlo.
Recomendaciones para personas adultas que pueden ayudar en el proceso de duelo, por ejemplo:
- Compartir el dolor. Buscar y aceptar el apoyo de otras personas. Puede ser útil salir de sí mismo/a y escuchar a otros/ as. Expresar lo que se siente e identificar los sentimientos ayudará a adaptarse mejor.
- Darte permiso para estar en duelo. Se puede pensar que es mejor evitar el dolor, distraerte con ocupaciones, pero al final el dolor saldrá en otro momento.
- Repasar los recuerdos agradables y desagradables. Puede ser de ayuda hablar acerca de la persona fallecida y cómo era durante su vida, tanto como discutir los sucesos de la muerte misma.
- Aplazar las decisiones importantes. La situación de duelo puede ser un momento en que no se piense con claridad.Quizá se tomen decisiones buscando evitar el dolor y más tarde podrían lamentarse.
- Tomarte tiempo. El trabajo de duelo requiere tiempo y paciencia y no puede hacerse en un plazo de tiempo fijo.
- No descuidar la salud. Durante el duelo somos más susceptibles a sufrir enfermedades. Si se padece alguna enfermedad crónica es conveniente no abandonar los cuidados habituales ni los tratamientos.
- No automedicarse. Si es necesario tomar algún medicamento para ayudarse, se debe consultar a un médico o médica. Tomar medicamentos “para no sentir” puede contribuir a cronificar el duelo.
- Afrontar la rutina. La apatía y la fatiga pueden hacer difíciles las tareas cotidianas, pero éstas son un paso necesario para seguir adelante. Puede ayudar crear una lista de actividades.
- Darte permiso para descansar, disfrutar y divertirse.
- Leer e informarse sobre todo lo relacionado con el duelo puede ayudar a reconocer los propios sentimientos y revisarla propia visión de la vida y la muerte.
Páginas Web que pueden ayudarte:
www.vivirlaperdida.com
www.trabajoduelo.com
www.tanatologia.es
www.secpal.com
Aura Marqués
Psicóloga General Sanitaria.
Terapeuta de duelos.
Palma de Mallorca