
Toda pérdida necesita ser reconocida, poco a poco aceptada y seguida de cambios que permitan nuevas perspectivas.El duelo es un fenómeno complejo, con muchas facetas. Lo vivimos a nivel personal como una reacción individual y subjetiva. También es un asunto familiar. Y es un acontecimiento social, con importantes diferencias culturales en la forma de expresarse, en el luto, el funeral y otros rituales.
Existen algunas circunstancias que condicionan las diferentes formas de vivir el duelo, y que lo pueden hacer más difícil, como son:
- Las normas culturales del entorno (aceptación o no del proceso de duelo).
- Las edad de la persona en duelo, sobre todo cuando esta es extrema (infancia y personas ancianas).
- Haber sufrido pérdidas múltiples o acumuladas.
- La personalidad, la forma en que se afronta.
- El tipo de relación con la persona fallecida (ambivalente o dependiente).
- La muerte repentina o imprevista.
- La duración de la enfermedad: excesivamente larga o excesivamente corta.
- Una enfermedad con síntomas sin controlar.
- La falta de apoyo familiar y social.
- Dificultad para expresar la pena.
- El rechazo social ante el duelo.
Pero algo que complica la asimilación de una perdida es LA NEGACIÓN DE ESTA PERDIDA
Hemos hablado de las 4 tareas para aliviar el duelo, en cada una de las tareas podemos quedar atrapados y provocar que el duelo no se cierre, y permanezca largo tiempo doliéndonos.
¿Cómo podemos bloquear las etapas o Negar el duelo?.
1- Negación de la etapa de «Asumir la realidad de la pérdida».
- Cuando hablamos de la persona fallecida en presente y no en pasado.
- Conservar todas sus cosas como si fuera a volver.
- O por el contrario deshacerse de todas las cosas que le pertenecían como si no hubiera existido, proceso de minimización.
- Preguntarnos continuamente ¿Qué hubiera pasado si…? imaginar diferente finales imaginando que la persona esta viva.
- Creer que oímos o sentimos al muerto, es otra manera de negar la pérdida.
Conviene evitar decirles a los dolientes mensajes como:
- A el/ella no le gustaría verte sufrir. Los muertos no oyen ni tampoco puede sentir lo que nosotros estamos sufriendo. Bloquea el dolor y lo alarga en el tiempo.
- Dios se lo llevó porque era bueno, sólo se mueren los mejores. Erróneo, todos morimos.
2- Negación de la etapa de «Elaborar las emociones relacionadas con el duelo».
- El dolor define la experiencia emocional tras una herida y es definitorio del duelo.
- Todas la emociones son adaptativas y necesarias.
- Tristeza, pena, sensación de vacío, enfado, culpa, sentirse responsable, ansiedad, depresión, deseo de morir, forman parte del abanico de emociones que pueden aparecer.
Bloqueamos esta etapa:
- Negando o bloqueando el sentir emociones que aparecen, o bien estancarse exclusivamente en una de ellas.
- Centrarse solo en los recuerdos positivos del fallecido, idealizarlo.
- Evitando todo contacto con la emoción, recuerdo o pensamiento sobre la pérdida, intentando distraernos el dolor.

Algunas sociedades nos empuja a evitar sentir a distraer a los dolientes, que no lloremos, no pensemos, interfiriendo en la elaboración del duelo.
Las sensaciones físicas son un gran indicador emocional, detectarlas y ver como las vivimos, clarificarlas, acercarnos a ellas puede ayudarnos a pasar esta etapa.
3- Negación de la etapa de «Aprender a vivir en un mundo con el fallecido que ya no está presente».
La persona que esta en duelo puede tener algunos problemas para superar esta tarea, ya que se exige asumir responsabilidades de las que se encargaba la persona ausente, y puede verse bloqueada, la persona no es capar de desarrollar nuevas habilidades, encaminándose al aislamiento y volverse dependiente.
Puede ocurrir que la persona fallecida realizara tareas que ahora nos tocará realizar a nosotros, y quizás nunca las hemos hecho. avanzar en esta tarea puede hacernos desarrollar habilidades de afrontamiento, o incorporar nuevas habilidades. Nos permite crecer y tener mayor autonomía.
Dependerá en gran medida de las funciones o tareas que realizaba el fallecido, y de nuestra capacidad para retomarlas.
4- Negación de la etapa de «Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo».
Tiene que ver con recolocarlo emocionalmente en nuestro mundo interior. La relación con el fallecido como su recuerdo ocupan nuestra mente en el duelo, y a medida que elaboramos las tareas, el recuerdo, el vinculo, va tomando otra forma, afrontamos, aceptamos y asimilamos la realidad. No es olvidar al fallecido, sino que esta muerte no nos genere tanta ansiedad, saber convivir con el pasado para poder vivir el presente.
¿Cómo bloqueamos esta etapa?, pues negándonos a volver a vivir nuestra vida, a arriesgarnos, involucrarnos en nuevas actividades, nuevas vivencias, no planificando el futuro, teniendo la idea de no querer vivir algunas cosas nunca más.
Vivir en la «Sombra del duelo» es una forma de duelo crónico que se puede arrastrar toda la vida.
Elaborar esta etapa lleva a determinadas personas a hacer un repaso de su identidad, lo que puede dar inicio a un proceso de crecimiento personal.
El camino del duelo es duro, doloroso y requiere esfuerzo, decisión y constancia, pero puede tener un fin.
La duración del duelo tiene que ver con una decisión personal, tomamos multitud de decisiones y , llegando a un punto donde tendremos que decidir si continuamos con el duelo o no.
¿Llevas ya demasiado tiempo con tu duelo? Quizás necesitas ayuda
Aura Marqués
Psicóloga y terapauta de duelos.
Palma de Mallorca