Un tipo más de manipulación infantil, sobre todo cuando uno de los padres utilizan a los hijos para hacer daño al otro. Se trata de un problema relacional o de interacción familiar desajustada, pues no es una enfermedad mental. Aparece cuando hay una mala separación de una pareja, una reacción de odio, desprecio que siente el uno por el otro, tras una mala ruptura. Muchas veces para enmascarar el amor que en su día se sintió y por el sentimiento de menosprecio y desilusión.
El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un conjunto de síntomas (un “síndrome” se definía por el DSM-IV-TR como: “una agrupación de signos y síntomas basada en su frecuente coocurrencia, que pueden sugerir una patogenia, una evolución, unos antecedentes familiares o una selección terapéutica comunes”) que acontecen cuando uno de los progenitores usa estrategias para ejercer influencia sobre el pensamiento y las creencias en los hijos para que estos ataquen al otro progenitor. En muchas ocasiones, este tipo de influencias puede hacer que los hijos rechacen al otro progenitor alegando un discurso muy parecido al que tiene el progenitor manipulador. El hijo rechaza critica reiteradamente a uno de sus progenitores, osea se basa en una campaña de desacreditación respecto al progenitor alienado. Los daños que causa el rechazo parental en los hijos son psicológicos y emocionales en sus hijos y puede tener consecuencias graves en su desarrollo. Tales críticas son injustificadas o claramente exageradas. El menor habla de ese progenitor “odiado” en términos despectivos, sin avergonzarse ni sentir culpa por hacerlo.
En ocasiones incluso puede observarse que el discurso y el léxico del menor es muy similar al que usa el otro progenitor, al que afirma sentirse unido en exclusividad.
Este rechazo es un proceso complejo, en el que juegan su papel ambos progenitores y el propio hijo.
En el SAP un progenitor modela o programa al hijo para que rechace al otro.
Además de los mensajes procedentes del lavado de cerebro del adulto, el niño debe realizar aportaciones propias al rechazo, dando cuenta de haber adquirido independencia en su discurso y conducta para mantenerlo.
Evidentemente, durante la evaluación que realizan los profesionales, debe descartarse la existencia de un maltrato real, que haría incompatible la determinación de un SAP.
Estos son los comportamientos característicos de los padres que llevan a cabo el SAP:
- El más importante es el sesgo, mentiras, mensajes cargados de odio que los niños no saben discriminar, con el que cuentan la historia a los hijos:
- Desvalorizan al otro, incluso con insultos.
- Contarle a un hijo los detalles del divorcio o de otras experiencias haciendo al otro culpable, y a uno mismo víctima.
- Quizás ante esto los hijos no deseen estar con el progenitor alienado, y además se les impide la convivencia con el otro.
- Para hacerles un lavado de cerebro asustarlos con mentiras.
- No solo utilizan a los hijos también intentan manipular a la familia y a los amigos.
- No permiten a los hijos sacar sus propios sentimientos hacia el otro progenitor.
- En las situaciones en que los niños menosprecian al progenitor se les premia.
Las causas por la que un padre desea dañar al otro pueden ser varias, siempre la más clara es una ocultación de un dolor mal llevado, evitado o rechazado, pueden diferir de un padre a otro, puesto que cada caso suele ser distinto.
- Falta de habilidades de educación de los hijos, hacerlos participes del enfado propio con la creencia que así podrán hacer que el otro sufra igualmente.
- Baja autoestima.
- Falta de habilidades sociales, problemas de comunicación, dificultad para sostener la frustración.
- Incluso puede haber un trastorno de personalidad, transitorio o no.
El sufrimiento que puede causar en los hijos es devastador, porque el daño emocional que acarrea este fenómeno puede afectar niños para el resto de su vida. Claro que la mejor manera de tratarlo es prevenirlo, si fuera necesario haciendo terapia de separación a los padres, o si es detectado realizar tratamiento terapéutico a los hijos y padres maltratadores. Ya que, una vez que ocurre, es necesario atacarlo desde diferentes frentes.
Es un síndrome que depende de la inteligencia emocional de los padres, ya que un niño sufra por la irresponsabilidad de los padres es bastante injusto y afectará a sus próximas relaciones en el futuro.
Puesto que el SAP es una forma de maltrato infantil, una vez que ha ocurrido y es diagnosticado, puede tener consecuencias legales. Por ejemplo, el cambio de custodia para que el niño vuelva a establecer vínculos con el progenitor que ha sido víctima de la alienación parental. A veces puede ocurrir que el niño se niegue, y es por eso que el tema debe ser tratado con mucho cuidado. La terapia se hace necesaria para revertir la situación y, en muchas ocasiones, es el propio juez el que puede intervenir
Aura Marqués
Psicóloga y terapeuta emocional
en Palma de Mallorca
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