Ser valiente pensamos que es no tener miedo, o tener valor para enfrentarnos a él.
Pero qué ocurre cuando no vemos, no conocemos o no sabemos afrontar lo que nos da tanto terror.
Qué es el miedo
Es una emoción en la que experimentamos una sensación de angustia, intensa y desagradable frente a lo que consideramos un peligro sea real o imaginario.
Es una de las pocas emociones básicas que compartimos con muchos animales.
Nos sirve para “reaccionar «y escapar eficazmente cualquier peligro inminente, huir, evitar o combatir aquello que nos causa temor, o si creemos que no hay escape congelarnos o bloquearnos.
El miedo razonable permite aprender donde está el peligro y donde las oportunidades adecuadas, el miedo continuado o excesivo puede ser enfermizo.
También tener en cuenta que los diferentes miedos van cambiando a lo largo de la vida en función de la edad y los recursos que hemos ido aprendiendo
Sinónimos de miedo
Temor, terror, pavor, pánico, espanto, horror, alarma, susto, sobresalto, recelo, aprensión, desconfianza, canguelo, turbación, sorpresa, asombro, desasosiego, cobardía acojone, cagalera, encogimiento, resquemor,
Función del miedo
Es considerada una de las emociones más primitivas, pues su función es prepararnos para la supervivencia, para dar una respuesta rápida y eficaz ante una amenaza. Asimismo, es un mecanismo de defensa, provocado por cosas específicas y que funciona como una alarma psicológica que avisa de amenazas para la integridad física y el bienestar de la persona
Efectos a nivel corporal
El miedo nos pone en guardia, vemos un peligro el sistema límbico recibe la alarma y en milisegundo calcula que tipo de peligro, la peligrosidad, las vías de escape… y activa todo el cuerpo. Podemos llenarnos de adrenalina y cortisol, todo nuestro cuerpo preparado para el enfrentamiento o la huida, incluso podemos ignorar el dolor.
Entonces podemos sentir Aumento cardíaco. Aumento de la glucosa en la sangre. Aumento de la velocidad en el metabolismo. Aumento de la adrenalina. Aceleración de la respiración. Contracción muscular. Dilatación de la pupila.
Tipos de miedo
Innatos
Es una sensación de temor que procede de la herencia genética, es inconsciente y común en todos los seres humanos.
Lo que nos dispara el miedo innato suele coincidir también en casi todos.
Son miedos que ya tenemos al nacer, pueden modificarse a través del aprendizaje, aunque pueden permanecer toda nuestra vida.
Ejemplos de miedos innatos son el miedo a las fieras, a la muerte, a sufrir daño, a las alturas, a la oscuridad, y que si no varían por aprendizajes los tendremos casi toda la vida.
Adquiridos
Por otro lado, los miedos adquiridos con aquellos que se han aprendido a la largo de nuestra vida. Podemos haber cogido miedo tras pasar una experiencia aversiva, o por miedo que nos pasan en la infancia los cuidadores. Pueden ser miedos adaptativos.
Por esto se dice que a veces son miedos que otros nos pasan.
El miedo a algo puede generalizarse a más cosas que consideremos que están relacionadas.
Ejemplo tuve un accidente donde vi sangre y ahora tengo miedo a conducir y cuando veo algo de color rojo el cuerpo se sobreprotege y evito la fruta roja, la ropa roja…
Tangibles
Realidades, hechos que podemos ver, y por lo tanto podemos alejarnos de ello
A veces se desarrollan en los niños miedos a cosas tangibles: ratones, cucarachas, perros, hombres de uniformes, el agua, etc., sin que sea necesario que hayan tenido experiencias aterradoras con dichos objetos y este problema no se supera obligándolos a enfrentar esos objetos del temor.
No tangibles
Pueden considerarse miedos irreales, pero para la persona que los padece son realmente reales y a veces aterradores
Miedos no tangibles:
A lo que piensen o crean de mi
A hacer el ridículo por ejemplo cuando hablamos en publico
Al compromiso por lo que puede representar, por ejemplo a la dependencia.
Al abandono, que en parte es innato, pero puede volverse obsesivo.
Al rechazo por pensar que no valemos bastante, o no importamos.
Al fracaso por pensar que si fracasamos no nos querrán o aceptaran.
A la soledad a no tener a nadie que nos quiera, o nos cuide.
A espacios cerrados creando la sensación que no hay escape.
A los extraños que a veces puede ser desconfianza general a todo el mundo.
Nivel del miedo
Los miedos pueden llegar a ser tan intenso que pueden llegar a ser paralizantes, bloqueando nuestro avance en la vida. Ejemplos son las fobias, la ansiedad, el pánico.
Algo que se da mucho es “EL miedo al miedo”
El miedo al miedo suele referirse a los trastornos de pánico y a la agorafobia, así como a la ansiedad; y es el temor anticipado o preocupación continua que tiene una persona a que se repitan nuevos ataques de pánico o de gran ansiedad.
El trastorno de pánico es un estado de enorme ansiedad donde la persona afectada sufre episodios frecuentes incontrolables de miedo súbito al recordar episodios pasados traumáticos, aunque esté en ausencia de peligros reales.
Paradoja del miedo
Sabemos que evitar produce el efecto contrario aumenta el miedo, evitar pensando en otra cosa, o distrayéndose con actividades, sin enfrentar el problema que produce ansiedad o miedo lo único que hace es que el miedo quede alojado en nuestro mundo interno, sin solucionar.
Ejemplo me aterran las arañas y evito mirarlas y cada día les tengo más miedo
Así diremos que «evitación» es evitar de forma activa cualquier cosa que nos de miedo, ya sean objetos, lugares, personas, e ·impulsividad» consiste en hacer una acción distractora para evitar la sensación interna de malestar que nos puede llevar a coger unos patrones de conducta no sanos.
Diferencia entre miedo y fobia
El miedo y la fobia difieren en cuanto a la racionalidad de su percepción; en el miedo la persona asume una actitud atenta y de cautela frente a los peligros, mientras que en la fobia se observa que el miedo es desproporcionado con respecto al peligro al que la persona se expone y le lleva a evitar la situación temida; es decir, hay un miedo irracional que provoca un ataque de pánico o ansiedad severa.
Diferencia entre miedo y ansiedad
Para entender mejor qué es la ansiedad podemos decir que se trata de una emoción similar al miedo. La diferencia es que se producen ante situaciones o estímulos diferentes.
El miedo está provocado por estímulos peligrosos, que nos hacen temer por nuestra vida. La ansiedad, sin embargo, se produce ante una situación que supone una amenaza para nuestros intereses, nuestra imagen social etc. Aunque se pueden establecer muchas similitudes y a veces se usan como sinónimos, hay una serie de diferencias.
Existen muchas similitudes entre la reacción de ansiedad y la reacción de miedo. Sin embargo, al tratarse de estímulos cuyo origen es diferente y que también dependen de la intensidad con los que los siente cada persona, también hay diferencias en la intensidad y en el patrón de respuesta.
Ante un peligro, la reacción de huida, lucha o paralización se considera adecuada para la supervivencia y además escapa a nuestro control pues en muchos casos reaccionamos de forma involuntaria. Sin embargo, ante una situación de resultado incierto, un pequeño incremento del estado de alerta es suficiente para adaptarnos y además somos perfectamente capaces de controlarlo.
Se reconoce claramente la expresión de miedo como una algo universal. Esto significa que se puede ver el mismo gesto en los rostros de personas de todo el mundo y de todas las culturas. Se trata de una expresión que además no se aprende por imitación ya que los niños ciegos de nacimiento también la desarrollan.
No se conoce una expresión facial universal para la ansiedad.
Regulación del miedo
La regulación emocional es el proceso de modular la intensidad o duración de la emoción, mantenerla dentro de una «ventana de tolerancia» con el fin de lograr una adaptación social o biológica.
Un paso importante es poner atención en cómo los pensamientos y conductas pueden influir en la emoción de miedo. Existen pensamientos detonadores que nos llevan a tener miedo; por tanto, es importante controlarlos.
Los ejercicios destinados a bajar la activación del cuerpo como realizar respiraciones, mindfulness, u otras actividades en esta línea nos puede ayudar a que el miedo no nos convierta en fieras asustadas.
Explorar todo lo referente al miedo, la ansiedad, fobia o pánico nos ayudará a entenderla y quizás sabiendo donde se originó, trabajando esos recuerdos y los disparadores con terapia EMDR logremos desaprender temores irreales que hemos adquirido sin querer.
Aura Marqués
Psicóloga, Psicoterapeuta Gestalt y Clínico EMDR
Palma de Mallorca
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