Maneras de Regulación Emocional

 

¿Manejamos la emociones de manera apropiada?. La emociones a veces necesitan ser reguladas. Por ejemplo con la impulsividad, cuando sentimos una ira intensa y no podemos dejarla salir libremente, o cuando necesitamos tolerar la frustración ante un desengaño o un fracaso, o saber usar las emociones cuando queremos conseguir algún reto o ante un conflicto.

Cuando hablamos de Regulación Emocional me estoy refiriendo a los procesos que realizamos para ejercer influencia sobre las emociones, sobre cuando las tenemos, y sobre como las experimentamos y las expresamos. Igualmente la Regulación Emocional podemos decir que son unos procesos tanto externos como internos que controlan, evalúan y modifican nuestras reacciones emocionales para cumplir ciertas metas conscientes o inconscientes. Una meta puede ser por ejemplo reducir un estado afectivo negativo (nerviosismo, miedo, culpa, ita, etc.) porque este se ha vuelto muy intenso o muy duradero. También una meta puede ser reducir el estado emocional positivo (alegría, diversión, etc), por ejemplo en un funeral no encajaría. 

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Un punto relevante es saber cuando la Regulación Emocional es adaptativa, osea nos ayuda a desempeñar las actividades de la vida diaria para tener autonomía personal y social,  o es disfuncional, impidiéndonos llevar una vida saludable . Esto es un punto muy importante ya que muchas conductas problemáticas como el consumo de alcohol y otras sustancias, o la conducta de auto-lesionarse se consideran como estrategias disfuncionales de regulación. 

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Podemos sacar la conclusión que la Regulación Emocional es un proceso adaptativo, sin olvidar que los esfuerzos que hacemos por modificar nuestros estado emocionales pueden ser efectivos y adaptativos, pero también pueden ser ineficaces, disfuncionales e incluso contraproducentes.

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Si miramos el lado opuesto podemos definir la Desregulación Afectiva o Disregulación Emocional como la presencia de un pobre control sobre la propia experiencia afectiva en distintas situaciones sociales, es un déficit en la activación de las estrategias de regulación.

 

Podemos distinguir tres maneras por las que la Regulación Emocional esta siendo usada de manera deficitaria:

  1. Desregulación por un déficit de activación o déficit en la activación de las estrategias de regulación. Aparece en aquellas situaciones en las cuales no activamos las estrategias de regulación a pesar de experimentar intensos estados de disforia, inquietud, malestar, desazón.  Esta falta de activación se puede convertir en un serio problema como sucede por ejemplo en la depresión, donde la persona se abandona en su estado de ánimo negativo sin hacer nada para compensarlo. 
  2. Desregulación por déficit en la eficacia o ineficacia de las estrategias de regulación. Los intentos de regulación son infructuosos, Por ejemplo, ante un hecho impactante o traumático aunque activemos estrategias de regulación adecuadas en otras situaciones, no serán eficaces si no hemos procesado y asimilado la situación vivida primero.
  3. Desregulación por empleo de estrategias disfuncionales de regulacion emocional. Algunas veces ante reacciones emocionales negativas activamos estrategias de regulación inadecuadas para corregir dichas experiencias sin conseguirlo produciendo que las reacciones sean mas intensas y descontroladas. A menudo esta es la consecuencia de usar estrategias contraproducentes (evitar, rechazar, suprimir la emoción) que, lejos de reducir la intensidad de la experiencia, la intensifican. Entonces la desregulación puede no ser un problema de activación o de eficacia, sino que a veces los intentos que realizamos de regulación, en si mismo, son el problema. Es lo que ocurre con la Ansiedad, un componente clave para que este persista son los intentos de control contraproducentes realizados para evitar sentirla.

Otros ejemplos de regulación disfuncional que, aunque consiguen el objetivo de reducir la experiencia emocional, tienen efectos secundarios desadaptativos. Ejemplo de ellos son la conducta de consumo de alcohol y otras sustancias, y las conductas donde la persona se auto lesiona. Conductas realizadas con el objetivo de reducir la experiencia emocional negativa (Gross 1999), estrategias que conllevan riesgos importantes para la salud física o mental, no son estrategias de regulación emocional eficaces.

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Es clave saber diferenciar lo que es una regulación emocional eficaces de un intento de control emocional que puede parecer útil pero no adecuado  y que pueden llevar a padecer un trastorno de personalidad. 

Reflexionemos si tenemos la capacidad para expresar las emociones de forma apropiada, reconocer nuestra emoción y la de los otros, si  tomamos conciencia de la relación entre emoción, pensamientos  y conducta; observemos si tenemos buenas estrategias de afrontamiento, e incluso si sabemos generar emociones afectivas agradables. Gestionar el propio bienestar emocional en busca de una mejor calidad de vida.

Aura Marqués
Psicóloga
Terapeuta Emocional

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