Hay tantas creencias que damos por buenas sin pensar. Una parte de ellas son las relacionadas con el suicidio, se hace necesario eliminar creencias erróneas que se han arraigado en los que desconocen esta conducta, como las siguientes:
- «La gente que habla de suicidarse nunca lo hace». No es cierto, aproximadamente el 75 % de los que se suicidan lo habían intentado con anterioridad, y de cada 10 personas que lo hicieron, 9 dieron aviso de lo que ocurriría o habían hablado de ello.
- «El suicidio se comete sin previo aviso». No es verdad, la persona da muchas señales verbales y extraverbales de sus propósitos.
- «El paciente que se repone de una crisis suicida no tiene peligro de recaer». No es cierto, pues casi el 50 % de los que atravesaron dicha crisis, llevaron a vías de hecho el suicidio dentro de los primeros tres meses siguientes, cuando todo parecía pensar que el mayor peligro había transcurrido.
- «Todo el que se suicida está deprimido». Aunque todo deprimido es un suicida potencial, no todo el que lo lleva a efecto lo es, pues puede ser un individuo con un trastorno de personalidad, alcohólico, etcétera.
- «El suicidio se hereda». No es cierto, éste no se hereda, lo que puede suceder es que se herede la predisposición a padecer determinadas enfermedades en las que éste puede ocurrir (esquizofrenia, trastornos afectivos) o que se imite dicho comportamiento anormal.
- «Hablando con un individuo con riesgo suicida sobre el tema, se puede hacer que lo lleve a cabo». No es verdad, ya que se ha comprobado que esto reduce el riesgo, y es la primera posibilidad, quizás irrepetible, de iniciar su prevención.
- «El suicidio no puede ser prevenido, pues ocurre por impulso». No es cierto; en 1949, E. Ringel examinó 745 casos de intentos suicidas con el objetivo de determinar su estado psíquico previo al acto y describió el síndrome presuicidal, que aunque no forma parte de ninguna enfermedad psiquiátrica, es un común denominador de todos los trastornos psíquicos, y la persona en crisis lo es. Dicho síndrome presuicidal está conformado por constricción de sentimientos e intelecto, inhibición de la agresión y fantasías suicidas, las cuales se refuerzan entre sí. La detección de estos síntomas puede evitar la autodestrucción.
- «Sólo los psiquiatras pueden prevenir el suicidio». No es verdad, en párrafos precedentes recalcamos que cualquier persona puede ayudar a la prevención del mismo.
- «El abordar a una persona en crisis suicida sin preparación para ello, sólo mediante el sentido común, es perder el tiempo». No es cierto, como las creencias anteriores.
Aquí tenéis algunos principios que podemos conocer para ayudar a una persona potencialmente suicida:
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Escuchar con atención a la persona en crisis, facilitando su desahogo.- Indícale que puedes ayudarle, que está ahí para ayudarle.
- Durante el discurso del sujeto en crisis se deben utilizar, en su momento, frases cortas que le hagan sentir que lo comprendemos y lo tomamos en serio. Estas frases pueden ser: «Me imagino», «Entiendo», «Es lógico», «Claro», «No es para menos», etcétera.
- Valora su actitud, valentía, la decisión tan difícil que esta tomando, su dolor.
- Pídele permiso para hablar con el/ella, o para el acercamiento, pregúntale qué necesita.
Cualquier acercamiento que no ponga en peligro tu propia vida. - Respeta su decisión, y muestrale tu respeto. Aunque tenemos presente que vamos a hacer todo lo posible para que no lo lleve a cabo.
- Preguntar siempre sobre el comportamiento suicida , todo lo que pueda ayudar a deshagorarse, a hacerle pensar y sacarlo de la crisis.
- Ayudarle a que encuentre otras alternativas que no sea la autodestrucción, aunque no confíe en aquellas que no pueda realizar inmediatamente. Ejemplo: «Yo voy a irme de la casa» (sin tener otro lugar donde vivir); «Me voy a olvidar de él» (como si la memoria fuera como la pizarra, que se puede borrar en un momento y no quedar huellas de lo escrito); «Tengo que cambiar para que ella vuelva» (a pesar de que ella no desea nada más con él y ya tiene un nuevo amante).
- No dejar sola a la persona en crisis y hacer todos los esfuerzos por atraerla a los profesionales de la salud (médico de atención primaria, enfermeras, psicólogos, psiquiatras, etcétera), o a los servicios de salud en cualquiera de sus modalidades (consultorios, policlínicos, hospitales).
Aura Marqués
Psicóloga integrante del GIPEC IB 112