Todos los terapeutas de familia están de acuerdo en que es preciso cuestionar los aspectos disfuncionales de la homeostasis familiar. Sin embargo, es materia de controversia el grado de ese cuestionamiento, y por otra parte sus métodos y metas varían con arreglo a la concepción
teórica del terapeuta.
El modo en que la teoría dicta técnicas terapéuticas se pone de manifiesto en las tres posiciones sobre terapia de familia:
- Escuela Existencial , Cari Whitaker
- Escuela Estratégica de Jay Haley y Chloe Madames
- Escuela Estructuralista
La terapia Existencial considera la familia como un sistema en que todos los miembros tienen la misma significación. Es preciso cambiarlos individualmente a fin de modificar el conjunto. Y en armonía con esto, cuestiona a cada uno de los miembros de la familia, socavando su cómoda adhesión al modo compartido de aprehender la vida. Cada individuo es llevado a vivenciar lo absurdo de aceptar como válida la peculiar cosmovisión de la familia. Cuestionando las formas surgirán procesos creadores en los individuos y en la familia como un todo, el terapeuta no tiene la responsabilidad de verificar el desarrollo de estructuras nuevas, y tampoco es responsabilidad suya que éstas no surjan.
La escuela estratégica considera la familia como un sistema complejo, diferenciado en subsistemas que presentan un orden jerárquico. Una disfunción en cierto subsistema puede tener expresión analógica en otro; en particular, la organización de los miembros de la familia en torno del síntoma se toma como un enunciado analógico de estructuras disfuncionales. Si a su vez reordena esta organización existente en torno del síntoma, el terapeuta puede desencadenar cambios isomórficos en todo el sistema. En esta formulación estratégica, se considera que el paciente individualizado es portador del síntoma para proteger a la familia. Al mismo tiempo, el síntoma es mantenido por una organización en que los miembros de la familia ocupan jerarquías incongruentes. La escuela estratégica ha hecho del holón de supervisión el centro de su investigación terapéutica. En su trabajo con adultos aquejados de perturbación grave, el eje de sus técnicas es la redistribución del poder dentro de la familia mediante su asignación manifiesta. Por el recurso de organizar holones familiares de modo que cada uno posea una jerarquía definida, y de controlar a los jefes de los holones ejecutivos, se crea un campo propicio al despliegue de la autonomía, la responsabilidad y la cooperación.
La terapia estructural considera la familia como un organismo, en sistema complejo que funciona mal. El terapeuta socava la homeostasis existente, produce crisis que empujan al sistema a elaborar una organización mejor para su funcionamiento. De esta manera el abordaje estructural reúne elementos de los dos esquemas, el existencial y el estratégico. Lo mismo que el terapeuta que recurre a la estrategia, el estructuralista realinea organizaciones significativas con el propósito de producir cambios en el sistema como un todo. Y como el existencialista, el estructuralista cuestiona la realidad que la familia acepta, y lo hace con una orientación hacia el crecimiento. La terapia estructural de familia comparte el interés que el existencialista pone en el crecimiento y el que pone en la cura el partidario de la estrategia. Las técnicas de la terapia estructural llevan a reorganizar la familia mediante el cuestionamiento de su organización. La expresión cuestionamiento pone de relieve la índole de la lucha dialéctica entre familia y terapeuta dentro del sistema terapéutico.
Terapia estructural de familia
Existen tres estrategias principales:
- Cuestionar el síntoma,
- Cuestionar la estructura de la familia,
- Cuestionar la realidad familiar.
Cuestionar el Síntoma
Si observa el modo en que los miembros de la familia se organizan en torno del síntoma y de su portador, el terapeuta puede obtener una «biopsia de interacción» para las respuestas preferenciales del organismo familiar, a saber, las respuestas que la familia sigue utilizando de manera inadecuada para enfrentar la situación actual. El terapeuta de tendencia estratégica considera que el síntoma es una solución protectora: el portador de síntoma se sacrifica para defender la homeostasis de la familia. El estructuralista, que considera la familia como un organismo, no discierne en esta protección una respuesta acorde al fin, «auxiliadora», sino la reacción de un organismo sometido a tensión. Los demás miembros de la familia son igualmente sintomáticos. Entonces, la tarea del terapeuta es cuestionar la defini- ción que la familia da del problema, así como la índole de su respuesta El objetivo es modificar o reencuadrar la concepción que la familia tiene del problema, moviendo a sus miembros a que busquen respuestas afectivas, cognitivas y de conducta, diferentes.
Las técnicas que están al servicio de estas estrategias son:
- la escenificación,
- el enfoque y
- el logro de intensidad
Cuestionar la estructura de familia
La concepción del mundo de los miembros de la familia depende en gran medida de las posiciones que ellos ocupan dentro de diferentes bolones familiares. Si existe apego excesivo, la libertad de los individuos estará limitada por las reglas del holón. Si en cambio existe desapego, es posible que aquéllos estén aislados, faltos de apoyo. Aumentar o aminorar la proximidad entre los miembros de holones significativos puede dar lugar a diferentes modos de pensar, sentir y actuar, hasta entonces inhibidos por la participación en el subsistema. Pone de manifiesto coaliciones, alianzas, conflictos explícitos e implícitos, así como los modos en que los miembros de la familia se agrupan en la resolución de conflictos, Identifica a los miembros que operan como desviadores de conflicto y a los que actúan como central de operaciones
Las técnicas de que se dispone para esta estrategia son
- La fijación de fronteras,
- El desequilibramiento,
- La enseñanza de la complementariedad.
Cuestionar la realidad Familiar
Los pacientes acuden a la terapia por ser inviable la realidad que ellos mismos han construido. Por lo tanto, todas las variedades de terapia se basan en el cuestionamiento de esos constructos. para modificar la visión de la realidad por la que se rigen los miembros de la familia es preciso elaborar nuevas modalidades de interacción entre ellos. El terapeuta toma los datos que la familia le ofrece y los reorganiza. La realidad conflictiva y estereotipada de la familia recibe un encuadramiento nuevo. Aparecen posibilidades nuevas por el hecho de que los miembros de la familia se vivencian a sí mismos y vivencian a los demás de manera diferente.
Las técnicas utilizadas al servicio de esta estrategia son:
- Los constructos cognitivos,
- Las intervenciones paradójicas,
- La insistencia en los lados fuertes de la familia.
Extraído el libro Técnicas de terapia Familiar
Pag 77 de Salvador Minuchin y H. Charles Fishman
Aura Marqués
Terapia de pareja y familiar en Palma de Mallorca
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