
“El alcoholismo es un estado de dependencia física y psicológica de la persona, que determina una serie de conductas dirigidas al consumo compulsivo y continuado de alcohol, pese a las consecuencias negativas (fisiológicas, psicológicas o sociales) que se producen «. La presencia de pérdida del control para dejar de beber es un rasgo característico de las personas con dependencia alcohólica. La pérdida de control se refiere a la dificultad para controlar la cantidad de alcohol que se toma una vez que se ha comenzado a beber, o como la incapacidad para decidir continuar bebiendo o no en una determinada situación, e menciona la dependencia física y psíquica como variables de enorme impacto, la presencia de un patrón de consumo desadaptado y unas consecuencias constatables para la propia persona u observador. Además, se hace referencia a la pérdida de
control para dejar de consumir una vez comenzado y a la imposibilidad de la persona para decidir sobre la continuidad o no del consumo.
A diferencia de otras adicciones el cese del consumo puede exigir un paso previo fundamental de desintoxicación tutelado por profesionales. Por este motivo debemos advertir a las personas que presenten dependencia que no deben dejar de beber hasta no disponer del soporte psicofarmacológico necesario para afrontar con garantías la desintoxicación. Esto es importante tenerlo en cuenta. Porque podemos encontrarnos con pacientes que estén dispuestos a dejar de beber drásticamente con la finalidad de demostrar su compromiso de abstinencia, olvidando el riesgo que conlleva el cese brusco de consumo de alcohol .
El hecho de que el alcohol sea una sustancia legal, entorpece frecuentemente la aceptación de este tipo de problemas, por lo que es muy importante utilizar un criterio que nos permita determinar con claridad si estamos ante un problema o solamente se trata de un consumo episódico puntual sin más trascendencia.
Para que la persona tome conciencia de ello podemos tomar como referencia las Unidades Estándar de Bebida (UBE) y su especificidad según el sexo. Una unidad UBE corresponde a 10 g de alcohol puro, de modo que en las siguientes tablas pueden consultarse las equivalencias de las bebidas habituales en cc y su correspondencia en UBE. Esta información permite identificar más fácilmente a las personas con consumo de riesgo y valorar el riesgo de desarrollo de un síndrome de abstinencia.
CONTENIDO DE ALCOHOL EN LAS BEBIDAS MÁS HABITUALES
Y EQUIVALENCIA EN UNIDAD DES DE BEBIDA ESTÁNDAR (UBE)
Vino (12-14º) 1 vaso (100 cc ) es 1UBE ( 1 litro son 10 UBE)
Cerveza (3-5º) 1 caña (200 cc) es 1 UBE ( 1 litro son 5 UBE )
Vino dulce / jerez / vermut (18-20º) es 1UBE , COPA (50 cc) es 1 UBE, Carajillo 1 copa (25 cc) 1UBE
Destilados (40-50 º) es 1 UBE, copa (50 cc) es 2 UBE, Un combinado (50 cc) es 2 UBE

DEFINICIÓN DE CONSUMO DE RIESGO EN ESPAÑA
Mujeres y mayores de 65 años: >2 UBE de consumo diario (>17 UBE de consumo semanal )
Hombres: >4 UBE de consumo diario (>28 UBE de consumo semanal) .
Tratamiento bajo el modelo biopsicosocial (porque asumimos que los problemas relacionados con el alcohol tienen un fuerte componente biológico, psicológico y social) son :
1. La adicción es una enfermedad compleja que puede ser tratada y que afecta tanto al cerebro como al comportamiento;
2. No existe un solo tratamiento que sea apropiado para todos los pacientes;
3. El tratamiento debería estar accesible fácilmente;
4. La intervención debe ocuparse de las necesidades de la persona en su conjunto y no solamente del consumo de drogas;
5. Para que el tratamiento sea efectivo el paciente debe continuar en él durante el tiempo necesario;
6. La psicoterapia es un componente crítico del tratamiento;
7. Para muchos pacientes, los medicamentos forman un elemento importante del tratamiento, especialmente cuando se combinan con los diferentes tipos de terapia;
8. El plan de tratamiento del paciente y los servicios que recibe deben ser continuamente evaluados y, de ser el caso, modificados para garantizar que se ajusten a cualquier cambio en sus necesidades;
9. En el caso de los individuos que al mismo tiempo tienen trastornos mentales, se deben tratar los dos problemas de una manera integrada;
10. El manejo médico de la desintoxicación es apenas la primera etapa del tratamiento y por sí solo hace poco para modificar el abuso de drogas a largo plazo;
11. El tratamiento no necesita ser voluntario para ser efectivo;
12. Se debe mantener una vigilancia continua para detectar posibles recaídas durante el tratamiento¸
13. Los programas de tratamiento deben incluir exámenes para el VIH/SIDA, la hepatitis B y C, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, conjuntamente con la terapia necesaria para ayudar a los pacientes a modificar o cambiar aquellos comportamientos que les ponen a ellos o a otros en
riesgo de ser infectados;
14. La recuperación de la drogadicción puede ser un proceso a largo plazo y frecuentemente
requiere múltiples rondas de tratamientos.
A grandes rasgos, puede decirse que los objetivos que se persiguen en el camino hacia la abstinencia y abordaje de los daños asociados son: mantener la adherencia terapéutica, prevenir recaídas, incrementar la competencia y calidad de vida y reducir la posible comorbilidad psiquiátrica de la persona alcohólica .
Aura Marqués
Psicóloga
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