La soledad y la Fiebre de la Cabaña

El sentimiento de soledad está relacionado con el aislamiento, la noción de no formar parte de algo, la idea de no estar incluido en ningún proyecto y entender que a nadie le importamos lo suficiente como para pertenecer a su mundo.

La soledad puede ser una circunstancia donde nos encontramos sin compañía de una persona o ser vivo , y también puede ser un sentimiento o estado subjetivo, puede constituir un sentimiento negativo. La soledad está relacionada en algunas veces con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones. La soledad también se considera como uno de los posibles factores que causan otros desórdenes. Entre ellos depresión, suicidio y graves problemas médicos, como las enfermedades cardiovasculares.

Hay soledades inevitables como el aislamiento por enfermedad, y no proporciona beneficios para el individuo que lo padece,  no es deseable. Existe también el aislamiento emocional, es un término utilizado para describir el estado en el que el individuo está emocionalmente aislado, a pesar de tener una red social normal. Hoy os hablo de una soledad sentida por personas que están aisladas.

Se dice que la soledad y el aislamiento prolongado conducen a la locura, aunque esto es cuestionable. Pero ¿qué ocurre cuando la soledad es estar totalmente solo físicamente en el mundo¿?, o ¿vivir en un pequeño reducto social también sin contacto con otras personas durante mucho tiempo? osea un extremo de vida en soledad.

Puede aparecer lo que se ha llamado «La fiebre de la Cabaña» . Se define a este fenómeno como un estado de inquietud, depresión e irritabilidad provocada por una estancia prolongada en un lugar confinado o un área remota. La fiebre de la cabaña no necesariamente se da en remotos lugares, puede darse incluso en cualquier sociedad endogámica o pequeña. Puede ocurrir que la persona sufra unas alteraciones del estado de ánimo importantes.

 

La sintomatología característica de la Fiebre de la Cabaña (Cabin Fever):

• La falta de paciencia.
• Sentimientos de cansancio y fatiga.
• Sentimientos de improductividad e insatisfacción.
• Ausencia de motivación.
• Falta de voluntad (abulia).
• Pérdida de interés o satisfacción por las actividades cotidianas (anhedonia).
• Tristeza o desesperanza.
• Dificultad para concentrarse.
• Reducción de la productividad.
• Desconfianza y/o suspicacia.
• Alteraciones del apetito (pérdida o ganancia de peso).
• Alteraciones del sueño.
• Letargo.
• Aislamiento social.
• Irritabilidad.
• Pérdida de deseo sexual.

Depresión e irritabilidad, y los otros síntomas,  tratados en terapia pueden ir desapareciendo, a medida que la persona sale del aislamiento y comienza a socializar.
Una prueba más de que somos animales que necesitamos vivir en sociedad y no solo eso sino que necesitamos apoyo y afecto de nuestros semejantes, allegados, compañeros, amigos, familiares, con los que salir de la sensación de aislamiento. No es solo convivir unos junto a otros como adosados, sino convivir con personas con las que nos podemos relacionar a nivel más íntimo emocionalmente. Y sobre todo poder tener personas que en un momento dado puedan darnos una mano con nuestros conflictos. Sentirse apoyado nos permite salir de la sensación de soledad.

Aura Marqués
Psicología y Gestalt.

www.psicologiaviva.com 

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