Las situaciones críticas, en el contexto que nos ocupa (urgencias, emergencias o desastres), pueden definirse como sucesos con un gran impacto emocional capaces de paralizar los recursos habituales de personas o grupos que en circunstancias normales se comportan de manera eficaz. Generalmente suceden de forma imprevista, causan gran impacto, algunas veces de carácter extremo por la sensación de amenaza objetiva o percibida, que se experimenta.
Las personas afectadas por la situación de emergencia al desarrollar labores de asistencia inmediata en emergencias o desastres, conviene tener presente que:
- Las personas afectadas son en la gran mayoría,personas con un estada de salud mental normalizado. Los casos psicológico psiquiátricos patológicos constituyen una minoría

–>Clic para comprarlo en Amazón - Casi toda persona que esta envuelta en un desastre, sufre un accidente o cualquier otro tipo de situación crítica, experimentará algún tipo de alteración emocional con diferente grado de ajuste funcional a la situación. Hay que tener en cuenta que nuestro organismo está preparado para responder ante la percepción de una amenaza o peligro. Diversas estructuras cerebrales (amígdala, corteza prefrontal, neocortex) se activan con mayor o menor fortuna y contribuyen e influyen sobre el resto de los niveles de respuesta de nuestra biografía, en el afrontamiento eficaz o ineficaz de la situación.
- Nadie elije estar alterado emocionalmente en una situación critica.

–>clic para comprar en Amazón - Las lesiones emocionales son tan reales y tan serias como las lesiones físicas.
- Las reacciones de estrés agudo ante situaciones de daño o perdida han de ser consideradas inicialmente como reacciones “normales” en personas “normales” que han vivido o están viviendo una situación anómala, extraordinaria en sus biografías. Su consideración de “normales” no invalida que hagamos algo para contribuir a su alivio o afrontamiento.
- Todos tenemos un «punto de ruptura» a partir del cual entramos en crisis, es decir, en un estado de desestabilización, originado por la vivencia de la situación crítica, en la que nuestros recursos personales de afrontamiento se ven desbordados.
- Las personas tienen mas recursos y resistencia psicológica de lo que aparentan.
- Las personas raramente se encuentran «destrozadas» por situación crítica o desastre. Pese al estrés sufrido, las personas habitualmente se van a desenvolver con los mínimos necesarios. Las reacciones de estrés son esperables y en la mayoría de los casos, temporales.

–> cómpralo en un clic en Amazón - Las personas afectadas responden a la consideración y el interés de los agentes de ayuda. Mostrar interés y facilitar apoyo frente a las preocupaciones de las personas proporcionan a éstas un sentido de identidad y de afrontamiento normalizado.
- Las personas pueden rechazar la ayuda si esta va acompañada de connotaciones de alteración de la salud mental, psicopatologías, trastornos, etc. Las batas blancas, las identificaciones como psicólogo o psiquiatra, las declaraciones en medios de comunicación referidas a síndromes (del superviviente, de estrés postraumático, etc.), pueden favorecer esta actitud de rechazo, frente a acercamientos que brinden apoyo humano, atención a afectados, etcétera.
- Las personas afectadas pueden mostrar emociones y actitudes ambivalentes. Los equipos de ayuda han de esperar que las personas muestren sentimientos opuestos (alegría por estar vivos y tristeza por aquellos que no han corrido la misma suerte) así como actitudes contrapuestas (no querer recibir ayuda, pero no saber como afrontar la situación). La comprensión, el respeto y la actitud de servicio pueden ayudar a ir colocando estos estados.

–>clic para comprar en Amazón - Cada uno tiene derecha a sentirse como se siente. Este es el principio desde el cual comenzar a trabajar con sistemas de valores distintos o frente a actitudes de la persona afectada, objetivamente apartadas de la realidad (p.e. culpa por algo de lo que ni siquiera se es responsable).
- Las personas pueden rechazar la ayuda por razones de orgullo y dignidad. Ayudar a las personas tras situaciones de emergencia o desastre implica, salvo en situaciones de evidente riesgo, colocarse a su disposición y no “atornillar” una ayuda que no quieren o no están aún preparadas para recibir. Implica “hacer con” más que “hacer por” y tanto una como otra acción, sólo si su actitud muestra que lo desean o lo permiten.
Bastante evidencia científica esta diciendo que con Terapia EMDR muchos de las experiencias traumática causadas por catastrofes o incidentes violentos que pueden producir Trastorno de Estrés Postraumático se pueden curar.
Es una terepia muy probada y en la red encotrareis imnumerables testimonios de como consigue que los recuerdos dejen de perturbar después de un tiempo.

Aura Marqués
Psicóloga, terapauta EMDR
Experta en Psicología de Emergencias y Catástrofes.


