El falso y verdadero perdón

 

La mayoría de las personas poseemos unos valores morales, espirituales, sociales, …, tenemos creencias y si vivimos conforme a ellas estamos tranquilos, por eso es tan importante ser congruente con uno mismo, con nuestra manera de pensar. Pero qué pasa cuando cometemos o  realizamos algún agracio a una persona o una comunidad, y sabemos que no es correcta. Que puede que sintamos vergüenza,  culpa y remordimiento. Reparar la afrenda nos puede acercar al otro, mejorar la relación, evitar el castigo, obtener el perdón y considerarnos mejores personas, nos permite reflexionar sobre cuales son nuestro valores, y sobre si queremos volver a realizar una ofensa. El remordimiento es el sentimiento de culpabilidad que tiene una persona por algo que ha hecho y que la intranquiliza, y eso la puede llevar a la reparación del hecho.

Tres posibles respuestas o formas de afrontar el perdón o las disculpas si hemos cometido una ofensa:

 

Externalizar la responsabilidad para así neutralizar la culpa. Esto quiere decir que evitamos la responsabilidad culpando al exterior o justificando mis acciones y a la vez evitando toda situación o persona que recuerde el insulto. Esto es un falso perdón. LA CULPA ES DE LA VÍCTIMA.
Culpar al otro es evitar la responsabilidad, por lo que al no vernos culpables, no necesitamos perdonar. Defendemos habernos perdonado, pero en realidad negamos haber hecho nada malo. Podemos negar que haya ocurrido el hecho, o negar que sea incorrecto, o que sea poco importante, o que no cause ningún daño, cualquier cosa que minimice lo ocurrido.

Es un tipo de afrontamiento centrado en la emoción pues buscamos minimizar nuestra respuesta emocional ante la ofensa tratando de cambiar los sentimientos respecto al evento producido. Evitamos aceptar el malestar que nos puede producir el hecho y eso evita que pongamos en marcha recursos dirigidos a la mejora de la relación con el otro.

 

Internalizar la responsabilidad .Auto-inculparse en exceso o auto-condenarse. Si en el ejemplo de antes no teníamos al otro en cuenta con esta manera de perdonar tampoco, solo importo yo. Es cursar altos niveles de vergüenza, culpa y deseo de castigarse a uno mismo. Esto lleva a tendencias depresivas y a la rumiación negativa  o pensamientos excesivos, pero no necesariamente a responsabilizarse y a hacer esfuerzos por cambiar. Esta respuesta de auto-condenación esta asociada a la evitación, a centrarse solo en uno mismo y a dar respuestas interpersonales negativas. Es posible y necesario distinguir entre remordimiento (beneficio para sentir arrepentimiento y humildad) y auto condenación.
El auto-perdón  es irrelevante cuando los sentimientos negativos derivan de  una sensación de vergüenza: para aceptar el perdón antes necesitamos aceptarnos a nosotros mismos. Gran parte de los beneficios del perdón a uno mismo son, en realidad, resultado de la auto aceptación. Las personas que sientes vergüenza se sienten centradas más su su estado de estrés interior (distres) que en el de la victima. La vergüenza inhibe el perdón a uno mismo, inhibiendo la sensación de culpa y empatía orientada hacia los otros.

 

Afrontar el daño causado y llevar a cabo una restauración compensativa. Solo esta forma de afrontar la humillación cometida es verdadero o genuino auto-perdón, y comprende dos dimensiones:

  • Una dimensión externa, inter-personal, relacionada con la comunidad, la situación ofensiva  y la victima, es entender y empatizar con lo que el otro siente ante el ultraje.
  • Otra dimensión interna, intra-personal, relacionada con la autoestima  y el auto concepto

 

Solo la restauración inter-personal e intra-personal es verdadero auto perdón en este perdón genuino se reconoce la culpabilidad, el valor de la victima, se experimentan emociones asociadas, y surgen actitudes y comportamientos que encaran la ofensa, buscan enmendar el daño  y en el proceso , recuperar la imagen como buena persona (perdonarse a uno mismo es un afrontamiento centrado en el problema, que busca cambiar la situación que creo los sentimientos negativos).

 

La toma de responsabilidad, el arrepentimiento y la experimentación de emociones surge de la ofensa, y que llevan a mejores conductas de restauración inter-personal , incluido el aumento de auto-regulación y armonía con la comunidad. Admitiendo la responsabilidad, aceptando los eventos probados, expresando culpa, vergüenza y arrepentimiento, el ofensor es consciente de su agresión y reafirma los valores que han sido violados con la ofensa, afirma su identidad moral ante la victima, la comunidad  y el o ella misma.

 

Podemos definir entonces el perdón genuino en que la persona:

  1. Acepta la responsabilidad de haber dañado a otra.
  2. Expresa remordimiento mientras reduce la vergüenza.
  3. Se implica en la restauración a través de conductas reparatorias intenta cambiar patrones de conducta que le llevaron al ultraje y vuelve a comprometerse con sus valores.
  4. Alcanza un renovado auto respeto auto compasión y auto aceptación consiguiendo en todo el proceso un crecimiento moral

Aura Marqués
Psicóloga y terapeuta Gestralt
Palma de Mallorca

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