Quiero practicar Mindfulness

mindfulness buda

.

Para manteneros físicamente sanos, vas al gimnasio a hacer ejercicio, lo que os proporciona estabilidad y fortaleza. De la misma forma, para tener una mente estable y fuerte, hacemos meditación, que es ejercicio mental.

La mente es muy rápida, maravillosa, complicada y misteriosa. Y los pensamientos son placenteros, nos llevan al paraíso más lejano, nos deja vivir mil aventuras, nos ayuda a comunicarnos, a entendernos a nosotros y a los demás.

Los pensamientos vienen a nuestra mente, pero demasiados pensamientos hacen que nuestra energía mental se desperdicie. Como seres humanos, tenemos la capacidad de hacer que nuestra mente sea estable y concentrada, y hacer un uso completo de la misma para entender, para pensar y para crear algo maravilloso. Sin embargo, esa capacidad que tenemos dentro de nosotros es sólo una semilla. Es necesario nutrirla para permitirle crecer. Aunque tenemos la capacidad de ser conscientes, de concentrarnos y de comprender, como semilla, que sigue siendo una semilla y no se convertirá en planta hasta ser cultivada y alimentada, la mente continua sin desarrollarse sin el ejercicio mental apropiado.

Cuando meditamos, exploramos e intentamos descubrir cómo funciona la mente. El objeto que surge en el momento presente es un buen objeto de meditación. La ira es un objeto de meditación si eres consciente de la misma. La envidia es un objeto de meditación. El estrés es un objeto de meditación. La respiración es un objeto de meditación, el mundo entero es objeto de meditación.

Pero ¿hay que dejar la mente en blanco? ¿tu crees que es posible para una persona común dejar la mente en blanco?. Yo no lo creo sin mucha práctica.

¿Cual es la función de la mente? Pensar, ayudarnos a planificar, a muchas cosas necesarias, solo que a veces nos quedamos en los pensamientos demasiado rato, los pensamientos nos hacen vivir en «el allí y después», y con la meditación vivimos «el aquí y  ahora»

Mindfulness es observación.

No olvidemos que la mente es rápida, gestiona, soluciona, entiende, aprende, etc, a gran velocidad.
En cambio el cuerpo, las sensaciones, emociones, la memoria corporal, es lenta, requiere un proceso, un tiempo, es más profunda.
Que os lo cuente un bailarín, al preparar una danza, entiende el movimiento, conoce qué músculo se usan y cómo, le pone nombre al movimiento, pero cuando lo ejecuta no le sale, ¿por qué?, porque el movimiento se realiza con el cuerpo, se aprende moviéndose, ensayando, necesita un tiempo y entrenamiento, porque los músculos no entienden, sino que sienten.

A la mente le cuesta dejar de pensar, es su función, y si ha estado pensando libremente durante años, decirle ahora que pare, puede ser complicado para nosotros.
Si partimos desde la «Aceptación y el Compromiso» aceptar lo que nuestra mente hace, «pensar» , y negociar con ella, «ahora no es el momento de pensar en esto». «lo aparco para otro momento», «agradezco a mi mente su trabajo» y le pido que se atreva a descansar. Confiando que con el tiempo y la práctica de la meditación conseguiremos parar los pensamientos cuando así lo decidamos. O si no pararlos por lo menos dejarlos de lado. Si dejamos de pensar aparecen las sensaciones corporales, de repente empieza a hablar otra parte de nosotros, volvemos al presente, a «la atención plena».
Puede que nos de miedo, dejar de controlar puede producir vértigo, si dejo de pensar puedo sentir sensaciones que no son agradables, puede que mi cuerpo este enfermo, que no me gusta su forma, pero pensando solo evitamos lo inevitable, y nuestro cuerpo es lo que tenemos, es nuestro soporte, es lo real.

La atención es la base de la meditación.

La atención plena, también llamada consciencia, es lo que puede ayudarnos a llevar una vida feliz y activa. Detecta los pensamientos molestos en nuestras mentes y los elimina. La atención plena también nos ayuda a ver los pensamientos saludables en nuestras mentes y nos da la oportunidad de desarrollarlos.

El primer paso es buscar algo que me ayude a centrarnos en la meditación, la respiración. En todos los ejercicios de Mindfulness empezaremos respirando de forma natural, sin forzar, como surja. Y en el recorrido que realiza el aire al pasar por nuestro sistema respiratorio, observar donde lo siento con mas intensidad, observar todo lo relacionado con la respiración.

El segundo paso en la meditación es saber que la mente no va a parar, que los pensamientos van a seguir viniendo, que nos va a boicotear el momento, la mente soy yo también, como yo soy mi cuerpo.

Si me doy cuenta paro de pensar y vuelvo a la respiración.

Ponte manos a la obra! Busca un lugar tranquilo, a una hora que te vaya bien, pon una posición correcta, cierra los ojos, y comienza a vivir la meditación. Verás que resultados produce, ¿Por qué no probarlo?

¿Quieres compartir  con nosotros tu forma de meditar ?

Manual de ejercicios de autobservación I Parte

Manual de ejercicios para Atender al Presente

http://elartedeescuchar.es/  de Ignacio Botella

Aura Marqués
Psicóloga

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: MARIA ASUNCION MARQUES MORAL.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a http://psicologiaviva.com que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.