
Hay personas que manipulan a los demás en beneficio propio. Y hay otras personas que son sumisas, dependientes.
Se definen diferentes estilos de relación para clasificar de alguna manera las tendencias en las relaciones interpersonales.
Estilos de relación: Cómo nos influye y cómo podemos mejorarlos
En las relaciones interpersonales, todos tenemos patrones y tendencias que se reflejan en la forma en que nos comunicamos y nos vinculamos con los demás. Algunas personas buscan influir o incluso manipular a los demás para su propio beneficio, mientras que otras prefieren delegar el control y que otros tomen decisiones en su lugar. Esta variedad de estilos de relación influye en la calidad de nuestras interacciones y en nuestro bienestar emocional.
A continuación, exploraremos algunos prototipos de estilos de relación que suelen observarse. Cada uno tiene características únicas, y mientras algunos son más saludables y efectivos, otros pueden generar conflictos y tensiones.
Tipos de estilos de relación:
- Estilo Agresivo
- Estilo Manipulador
- Estilo Pasivo
- Estilo Asertivo
Para definir estos estilos, consideramos varios factores importantes:
- La capacidad de expresar sentimientos y pensamientos claramente.
- La habilidad de defender los propios intereses.
- El respeto hacia los derechos y sentimientos de los demás.
- La disposición para manifestar discrepancias o decir “no”.
- La habilidad de pedir aclaraciones cuando algo no se entiende.
Veamos cómo se manifiestan estos estilos en las relaciones:
1. Estilos que saben decir “no”: Agresivo y Asertivo
El estilo asertivo es el ideal, ya que se basa en la comunicación clara y el respeto mutuo. Las personas asertivas expresan su opinión, escuchan la de los demás, piden aclaraciones y valoran tanto sus propios sentimientos como los de los otros. Este estilo fomenta un ambiente de respeto y empatía, donde todos pueden compartir sus ideas y opiniones libremente.
Por otro lado, el estilo agresivo implica una postura dominante que suele desconsiderar las opiniones ajenas. Las personas con un estilo agresivo pueden usar amenazas o intimidación y rara vez muestran apertura a escuchar o dialogar. Aunque pueden obtener resultados inmediatos, sus interacciones suelen generar tensión y resentimiento en el entorno.
2. Estilos que evitan decir “no”: Pasivo y Manipulador
En el estilo pasivo, la persona tiende a evitar el conflicto y a no expresar sus opiniones. Aunque puede parecer conformidad, la persona pasiva a menudo se siente frustrada por no hacer valer sus deseos y acumula resentimientos que eventualmente pueden manifestarse en momentos inapropiados o de manera explosiva.
El estilo manipulador, en cambio, se caracteriza por la ambigüedad y la falta de sinceridad. En lugar de expresar abiertamente lo que piensa o siente, la persona manipuladora usa la adulación, confunde con palabras y trata de llevar a otros hacia sus propios objetivos sin que lo perciban. Este estilo genera confusión y desconfianza en los demás, afectando las relaciones a largo plazo.
El camino hacia la asertividad
El estilo asertivo es el más saludable y adecuado para crear relaciones equilibradas. Las personas asertivas son auténticas, expresan lo que sienten y piensan, y respetan tanto sus derechos como los de los demás. Este estilo facilita la comunicación efectiva, fortalece las relaciones y promueve un entorno de confianza y comprensión.
Es importante recordar que nuestra forma de relacionarnos se desarrolla a lo largo de la vida y se ve influenciada por nuestras experiencias previas. La buena noticia es que podemos cambiar y adaptarnos. Si identificamos que nuestro estilo de relación no es el que más nos beneficia o nos hace sentir bien, podemos trabajar en ello. Con práctica y compromiso, es posible desarrollar un estilo asertivo y enriquecer nuestras relaciones personales y nuestro propio bienestar.
Este enfoque es amigable y comprensible, además de ofrecer un llamado a la reflexión personal. ¿Qué te parece?
Aura Marqués
Psicóloga, Psicoterapeuta
T. IFS y P. Clínico EMDR
Terapia ONLINE
