Mentalizar

 


Es una función reflexiva, la toma de conciencia de un hecho, problema, situación, etc., para que se afronte adecuadamente. El término Mentalizar hace referencia a una de las capacidades más fascinantes, características y distintivas del ser humano: su tendencia para ir más allá de la superficie de las cosas a partir del deseo de comprender el porqué de su funcionamiento. Es la habilidad humana de percibir, interpretar y comprender tanto el propio funcionamiento como el de aquellos con los que nos relacionamos en términos de “estados mentales intencionales”, esto es, en términos de necesidades, deseos, sentimientos, creencias, objetivos, propósitos. Tiene un componente autorreflexivo y también un componente interpersonal, que nos da la capacidad de distinguir la realidad interna de la externa, las formas de actuación simuladas de las reales, y los procesos mentales y emocionales internos de las comunicaciones interpersonales.

 

Mentalizar supone pues enfatizar el hecho de que nuestras creencias, anhelos, deseos, sentimientos y pensamientos, ya sean conscientes o inconscientes, determinan nuestra forma de funcionar. Lo cual conlleva situar el foco en los estados mentales que determinan tanto nuestro modo de comportarnos como el modo en que se comporta la gente con la que nos relacionamos.

La capacidad para mentalizar es por tanto una actividad imaginativa, muchas veces automática, con frecuencia no consciente, en función de la cual inferimos las razones por la que nosotros mismos o las personas de nuestro entorno funcionamos de la forma en que lo hacemos.

 

Esta función reflexiva permite entender los malentendidos, hace posible tener en mente la mente de otra persona, facilita ver al otro desde dentro y a nosotros mismos desde fuera y, sobre todo, permite la fluidez y la profundidad en las relaciones interpersonales y la regulación de los propios estados emocionales. 

 

Efectivamente, cuando somos capaces de conectar con nuestras emociones y cuando somos capaces de comprender por qué sentimos lo que sentimos, se hace posible entonces que esa emoción no sea desbordante, y se pueda modular atenuar y manejar. Y del mismo modo, cuando somos capaces de empatizar con la emoción del otro y somos capaces de vislumbrar las razones de ese sentimiento, se acrecienta entonces la posibilidad de comunicarnos y relacionarnos interpersonalmente.

Nos hallamos así ante un concepto que sonando en ocasiones excesivamente cognitivo, demasiado intelectual, hace referencia básicamente a la posibilidad de las personas para mentalizar acerca de sus emociones y para mentalizar en el contexto de estados intensamente emocionales, hasta el punto de que se podría decir que mentalizar pasaría por poder tener, no ya la mente en mente, sino la mente y el corazón en la mente y el corazón. Porque mentalizar no es solo pensar acerca de lo que sentimos, sino también conectar con lo que sentimos al pensar ciertas cosas, entender las razones por las que nos podemos sentir de tal o cual forma, conectar con emociones diversas (en ocasiones contradictorias), y hacer el ejercicio de tratar de entender las razones y los sentimientos del otro, todo lo cual facilita la regulación emocional y un funcionamiento saludable.

 

Asimismo, podemos asumir la Mentalización como un concepto complejo, que englobaría en su interior una equilibrada mezcla de mentalidad psicológica, conciencia afectiva, empatía y mindfulness, situándose en el centro de todos estos conceptos y tomando una parte de cada uno de ellos.

  • La mentalidad psicológica, orientada fundamentalmente hacia uno mismo de manera explícita e intencionada, incluiría en una misma proporción elementos afectivos y
    cognitivos.
  • La conciencia afectiva sería similar, pero primando en ella el componente emocional sobre el racional.
  • La empatía puede darse de una forma intuitiva y automática o bien de un modo controlado e intencional. En cualquier caso, empatizamos con alguien (es un proceso dirigido hacia el otro, y no hacia uno mismo) conectando con lo que éste siente (se trata de algo fundamentalmente emocional).
  • Finalmente, mindfulness es un término que se refiere a una actividad claramente controlada o intencional en la que la atención está centrada en uno mismo con el objetivo de hacer conscientes elementos tanto emocionales como cognitivos. La capacidad de mentalizar englobaría todos estos aspectos, basculando de una forma dinámica de unos a otros en función de diversas variables internas y externas.

 

Pueden delimitarse con claridad cuatro dimensiones o polaridades básicas en la capacidad de mentalización y que implican la activación de diferentes áreas cerebrales. Un funcionamiento saludable precisaría de la posibilidad de ajustar de modo flexible cada una de estas dimensiones en función de las circunstancias intrapsíquicas e interpersonales en las que nos encontramos en cada momento.

 

Estas dimensiones serían (ver Figura):

  1. La que va de un polo automático/implícito/intuitivo a un polo controlado/explícito.
  2. La que va de un polo afectivo/emocional a un polo cognitivo/racional
  3. La que va de un polo centrado en uno mismo a un polo centrado en los otros con los que nos relacionamos.
  4. La que va de un polo centrado en aspectos internos (de uno mismo o de los otros) a un polo centrado en aspectos externos (de uno mismo o de los otros)

 

Una buena capacidad de mentalización requeriría adaptar cada una de estas dimensiones, de un modo flexible, a cada contexto determinado

 

Glosario sobre la terapia de Mentalización

Artículo sobre Mentalizar y Apego

Aura Marqués
Psicóloga y terapeuta Emocional

www.psicologiaviva.com

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