¿A qué me doy permiso?

 

¿A qué consideras que tienes derecho?. Como ser humano que somos, tenemos unos derechos, que a veces olvidamos que las tenemos. Algunos derechos depende de nosotros defenderlos y otros no tenemos mas remedio que aceptar que no podemos hacer mucho.

Seguro que algunos los reconoces como: buscar el bienestar, deshacernos de las cosas que no nos gustan, mostrar nuestra disconformidad si nos hacen un trato injusto, a poder decir que si o decir que no a lo que nos piden, a ser tratado con respeto, a tener nuestras propias opiniones, valores, costumbres, a elegir a nuestros amigos, cuando queremos estar con ellos y cuando no queremos, o a estar solos si queremos, seguro que se os ocurren muchos derechos más.

Voy a hacer una lista de Derechos de Asertividad básicos, o cosas para las que me doy permiso:

 

1- Tengo derecho a ser mi propio juez, osea 

-Reconocer y ejercer mi derecho a juzgar, en última instancia, lo que soy y lo que hago.
-Actuar según lo que pienso yo, no en función de lo que opinen los demás.
-Establecer mis propias normas para juzgar mi comportamiento.
-Asumir que puedo elegir lo que pienso, siento y hago, y considerarme responsable de mi propia existencia, quitando esa responsabilidad a los demás.
-No dejarme imponer valores externos que no respeten mi derecho a juzgar y a elegir mi forma de pensar, sentir y actuar.
-Basar mi escala de valores en mis deseos y preferencias.
-Liberarme de la tiranía de los deberías, que me hacen vulnerable a las manipulaciones de los demás.
-Recordar que suele ser conveniente prestar atención a las opiniones de los otros, pero que soy yo quien debe tomar tus decisiones.
-Habituarme a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
-Aprender a rechazar peticiones, cuando así lo decida, sin sentirme culpable.
-Atreverme a expresar lo que pienso, siento y quiero, sin temer excesivamente el posible rechazo de los demás.
-Recordar que cada uno es el máximo responsable de su vida.
-Afrontar la posibilidad de que a algunos no les guste mi conducta asertiva.
-Ser consciente de que no existe ningún modelo absolutamente válido de
comportamiento “bueno” o “malo”, aunque sí que hay diferentes formas de pensar, sentir y actuar que cada uno puede elegir y que enriquecen o amargan nuestra existencia.
-Aceptar que los juicios que formulo acerca de mi mismo, de las demás personas, del mundo o del futuro, pueden no parecerles lógicos o razonables a otras personas, pero quizá se ajusten mejor a mi realidad, a mi personalidad, o a mi estilo de vida.
-Tener claro que se trata de mi vida, por lo que me incumbe a mi más que a nadie. Por tanto, es mejor que me traces mis propias metas, y que trate de ser fiel a mi mismo, consiguiéndolas en lo posible. Algunas creencias irracionales que pueden impedirte ejercer el derecho a ser mi propio juez, son:
“Si no puedo convencer a los demás de que mis deseos son razonables, será porque estoy equivocado o porque mis deseos no son aceptables”.
“Hay que respetar los puntos de vista de los demás, sobre todo si tienen algún tipo de autoridad; guardarse las diferencias de opinión para uno mismo; escuchar y aprender”.
“No debemos regirnos por nuestras propias ideas, sino por unas normas externas más importantes y sabias que nosotros; ya que si no fuese por esas normas sociales acerca de lo que debemos o no debemos hacer, no podríamos convivir armoniosamente”.

 

2- Me permito elegir si me hago o no responsables de los problemas de los demás.
Cuando así lo decida; los demás podrán manipularme, presentándome sus propios problemas como si fuesen míos. Tengo derecho a defender mis intereses y a expresar mis sentimientos, incluso si los demás se sienten ocasionalmente heridos. Lo contrario supondría mostrarme falso y negar a la otra persona la oportunidad de aprender
Tengo derecho a elegir a mis amigos o a las personas con quien me relaciono más estrechamente, aunque esto pueda molestar a alguien.

 

3-Me permito elegir si quiero o no dar explicaciones.

 

4-Me permito cambiar de opinión

Puede que hayamos aprendido algunas creencias erroneas que nos impiden cambiar de opinión como por ejemplo: “Una vez que te hayas comprometido a algo, no debes cambiar de opinión y, si cambias, debes justificarte o reconocer que estabas en un error”, “Si te vuelves atrás demuestras que eres un irresponsable”, “Si cambias de opinión demuestras que no eres capaz de tomar decisiones por ti mismo”, etc. Acuérdate necesitamos cuidarnos de estos deberías.

 

5- Tengo derecho a cometer errores.
Somos humanos, no maquinas, aprendemos de los errores.

 

6- Me doy permiso a decir “no lo sé”.
No somos la Wikipedia.

 

7- Me permito no necesitar la aprobación de los demás.
Veamos algunas razones:

Conseguir siempre la aprobación de los demás es un objetivo inalcanzable. Por tanto, es mejor aceptar con naturalidad que haya personas a quienes no les gustemos. Unas creencias irracionales serían: “No debemos cometer errores”; “si tengo algún fallo debo sentirte culpable e intentar repararlo”; “si me equivoco en algo es probable que cometa más errores y cause más problemas; por tanto, otras personas deben decidir por mi, para que no siga equivocándome”, etc.Si me comporto siempre en la forma en que creo que los demás esperan que lo haga, dejaré de ser fiel a mi mismo.
Si creo que para relacionarme adecuadamente con una persona preciso contar con su aprobación y simpatía, me pongo en situación de ser manipulado por esa persona, a causa de mi necesidad de aprobación.

 

8- Me permito tomar decisiones ajenas a la lógica.
Por ejemplo: si otra persona intenta que haga algo que no deseo y, en vez de pedírmelo alegando su deseo, argumenta que lo que me pide es lo lógico, puede estar intentando manipularme para que no me atreva a rechazar su petición.Si, cuando alguien me desaprueba, reacciono alterándome mucho y haciendo esfuerzos para recuperar su aprobación, el otro
comprenderá que puede conseguir muchas cosas de mi amenazándome con su rechazo o rechazándome y, sin duda, utilizará esa arma. 

 

9- Tengo derecho a no comprender las expectativas ajenas.

 

10- Me permito no intentar alcanzar la perfección.
Si mis expectativas son realistas, no esperare ser perfectos —ni siquiera acercarme a ello— ya que los humanos estamos llenos de limitaciones. Bastará con que haga las cosas en la forma más satisfactoria que buenamente pueda.

 

Darme esto permisos me libera de las manipulaciones de otras personas, que tratan de que haga lo que ellos quieren alegando que lo que nos proponen “es mejor para mi», y todo lo que yo me permito es valido para las demás personas. Por tanto, lo lógico es respetar en lo posible esos derechos en los demás.

¿Con cual de las 10 alternativas te es más difícil darte permiso?
Reconócela y después observa las creencias que hay detrás, eso te ayudará a reconocer tus derechos y convertirte en una persona más asertiva.

Aura Marques
Psicóloga y terapeuta EMDR
Palma de Mallorca

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