Abuso Sexual Infantil

abuso infantil

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La salud sexual, entendida como el bienestar físico, psicológico y sociocultural en materia de sexualidad (Organización Mundial de la Salud–OMS, 2000), es una dimensión fundamental de todas las personas, incluidos los niños/as y adolescentes.

. Por este motivo, y ante la elevada y preocupante incidencia de abusos sexuales tanto a nivel nacional como internacional, se hace cada vez más necesario delimitar una frontera clara entre lo que es saludable o normativo dentro de la sexualidad infantil y lo que puede considerarse problemático o abusivo a detección de situaciones potenciales de abuso sexual infantil es una labor fundamental para hacer frente a este grave problema, por los siguientes motivos:

  • La detección es la primera condición necesaria para atender a las víctimas.
  • La mayoría de las víctimas de abusos sexuales no comunican el problema que padecen ni solicitan protección.

En definitiva, el abuso sexual infantil es un problema frecuentemente silenciado, y por ello, es necesario que todos prestemos atención a los comportamientos o indicadores que puedan suponer o sugerir la vivencia de abusos sexuales. Si no se realizara esta detección activa, muchos casos de abuso no recibirían la atención psicológica, social, legal, etc. que requieren.

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¿Qué es un abuso sexual infantil?

Los criterios más citados por los distintos autores (y a su vez, los que han suscitado más discusión) son los siguientes:

  • La edad y la asimetría de edad.
  • El uso de coerción y la asimetría de poder ( independiente de la edad).
  • El tipo de conducta sexual que pueden implicar o no contacto entre la víctima y el agresor. el exhibicionismo, el voyeurismo, la implicación en pornografía y las proposiciones de tipo sexual,hacer propuestas sexuales, exhibir pornografía.

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La mayoría de definiciones coinciden en subrayar, de un modo u otro, la intencionalidad de gratificación sexual como una característica omnipresente de todo aquel que comete un abuso , es decir, la instrumentalización de un menor para la propia satisfacción de sus deseos sexuales.

estrella infantil.

Indicadores de un posible abuso:

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Indicadores físicos: Resulta difícil detectar casos de abuso sexual infantil a partir de indicadores físicos porque las consecuencias físicas del abuso son poco frecuentes y muy variables , hay que tener en cuenta que los abusadores raramente utilizan la fuerza física sino que recurren a un vínculo preexistente o creado de confianza, autoridad o poder con el menor. En muchas ocasiones, además, los indicadores físicos de abuso son inespecíficos, puesto que pueden ser compatibles otro tipo de lesiones o alteraciones. Los indicadores físicos más específicamente asociados a un abuso sexual son : lesiones en zonas genital y/o anal, desgarro del himen o de la mucosa vaginal, dilatación anal, sangrado por vagina y/o ano, infecciones genitales o de transmisión sexual y embarazo. Entre los indicadores físicos más inespecíficos se encuentran la enuresis y encopresis secundaria, las infecciones urinarias repetidas, y las inflamaciones o lesiones por rascado en la zona genital no asociadas a las lesiones arriba señaladas , dificultad para andar y sentarse, ropa interior rasgada, manchada o ensangrentada, presencia de semen en la boca, genitales o ropa, hematomas o escoriaciones en la cara interna del muslo, etc.

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Indicadores afectivo-conductuales: La detección del abuso sexual infantil a través de indicadores o síntomas físicos suele tener lugar fundamentalmente dentro del ámbito médico o sanitario. Los indicadores psicológicos, en cambio, pueden ser advertidos por cualquier persona (familiar, vecino, profesional, etc.) que esté en contacto frecuente con el menor .
El indicador psicológico más específico e inequívoco es la revelación del abuso por parte del niño/a o adolescente.
En general, cuando un menor comunica una experiencia de abuso sexual es altamente probable que esté diciendo la verdad y ésta haya ocurrido , salvo raros casos de falsas acusaciones asociadas a procesos de separación de los padres .
Algunos indicadores afectivo-conductuales de carácter más inespecífico son : síndrome de estrés postraumático, retraimiento social, hiperactividad, trastornos del sueño, conductas regresivas, fobias, fenómenos disociativos, alteraciones en el rendimiento escolar bruscas e inexplicables, fuga del hogar, hostilidad y agresividad exacerbadas, sentimientos de desesperanza y tristeza, trastornos psicosomáticos, trastornos de la conducta alimentaria, violencia, consumo de drogas, delincuencia, entre otros.

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Indicadores sexuales: posibles indicios de abuso sexual antes de los 10 años (aludiendo únicamente a la prostitución y la promiscuidad en el caso de las niñas que superan esta edad):

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–  La masturbación excesiva. Dado que esta conducta se asocia de forma inespecífica con la vivencia de abusos, el NCCAN sólo aconseja estar alerta ante la masturbación que es obsesiva o compulsiva, produce daño físico, supone la introducción de objetos, se realiza varias veces al día o busca paliar sentimientos de vulnerabilidad o enfado.

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– La conducta sexual precoz o impropia de la edad. Fuera de un contexto abusivo (p.e. en los “mass media”), los niños tienen más posibilidad de observar caricias o actos coitales que otras conductas sexuales menos comunes o aceptadas, como el sexo oral o el coito anal. Es por ello que la implicación en estas últimas se asocia con más probabilidad a la vivencia anterior de un abuso, reflejando la sobre-estimulación sexual que produce este tipo de experiencia temprana.

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– La agresividad sexual con otros niños, generalmente de menos edad o desarrollo. Aunque puede tener diversos orígenes, el comportamiento sexual agresivo suele estar más relacionado que los dos anteriores con la vivencia previa de abusos sexuales, especialmente cuando se trata de niños varones, y se explica por la identificación de la víctima con su agresor, o el intento de recuperar la sensación de control o poder perdidos en la experiencia de abuso.

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– El conocimiento sexual precoz o impropio de la edad. Aunque es sabido que los niños pueden adquirir conocimientos sexuales por vías distintas a la participación en actos abusivos, sobre todo cuando tienen más edad (p.ej. a través de la educación sexual o la observación de comportamientos o conocimientos sexuales en su grupo de iguales), es improbable que dichas experiencias educativas o relacionales les lleve a conocer con detalle qué sensaciones físicas producen o cómo se realizan ciertos tipos de conducta o respuesta sexual como el sexo oral, la penetración digital, el coito anal, la eyaculación, etc. Este tipo de conocimientos “avanzados” o demasiado precoces para la  edad constituyen, por lo tanto, uno de los indicadores más fiables de abuso y suele manifestarse a través de comentarios hechos “sin querer” o dibujos sexuales de carácter explícito (como por ejemplo, la representación de una escena de felación).

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– La conducta seductora. A través de gestos, sonidos, o invitaciones sexuales explícitas, las víctimas pueden comportarse de forma provocativa o seductora con otros menores o adultos. Este tipo de conducta es más indicativa de abusos en el caso de niños pequeños, dado que es más improbable que éstos puedan percatarse de que hacen algo inapropiado y por ende, inhiban las pautas de seducción aprendidas a través de la relación abusiva.

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El abuso infantil es un tema que nos toca a tod@s, y por desgracia ocurre más a menudo de lo que creemos, sobre todo dentro de la misma familia, detectarlo, pararlo y proteger a los niños es fundamental para que no queden malheridos emocionalmente todo el resto de su vida.

 

Aura Marqués

Psicóloga

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