¿Cómo me ves? ¿Me ves bien?

metaidentidad
¿Me veo igual que me ven los demás? o ¿me asombro cuando me dicen cómo soy porque no coincide con la idea de mi?. ¿Actuó como los demás quieren o esperan que lo haga?. Puede haber una fisura entre estos dos aspectos, entre lo que creo que yo soy y lo que los otros creen que soy y rizando la cosa entre lo que yo creo que los demás creen de mi.

Cualquier persona desarrolla su experiencia en base a tres niveles de percepción:

  1. El primer nivel se refiere a autoconcepto  «la visión que tengo de mismo»
  2. El segundo la percepción del otro «La visión que tengo del otro»
  3. Por último La Metaperspectiva  «Cómo creo que el otro me ve»

 

Cada uno de nosotros tenemos una suposición de cómo creemos que los otros nos ven. Esto es la  Metaperspectiva. Para vivir en nuestro universo social, es bueno saber lo que otros piensan de nosotros.

En definitiva somos individuos que requerimos convivir y encajar en un entorno social. Para vivir en nuestro universo social, es bueno saber lo que otros piensan de tí, pero la visión más clara depende de cómo nosotros nos vemos realmente.

A veces los demás ven cosas de nosotros que nosotros no nos damos cuenta tener. La información que nos pueden dar las personas de confianza y cercanas nos ayuda a reconocernos.metaperspectiva

 

Las ideas que tenemos acerca de la opinión ajena dependen de nuestro autoconcepto y de nuestras propias creencias acerca de quienes somos.

“Las percepciones interpersonales” constituyen el centro mismo de muchas relaciones. Mi mundo está poblado por otros cuya presencia tiene profundas reacciones en mí. Sin embargo, mi ámbito de experiencia no se colma sólo con mi visión directa de mí mismo y del otro, sino con mi “metaperspectiva”: mi visión de la visión que el otro tiene de mí.

Constantemente actúo a la luz de las actitudes, necesidades, etc., que supongo que los otros tienen respecto de mí. En este sentido, cuando actuamos en función de cómo creemos que los otros nos ven estamos realizando una Meta identidad.

 

Cada persona tenemos «una identidad nuclear», o sea que no cambia con el tiempo, pero en función del contexto en el que nos encontramos y en base a la metaperspertiva que desarrollemos ponemos en juego una meta identidad u otra diferente.

Por ejemplo, actuamos de una manera cuando estamos con nuestros padres, de otra cuando estamos con los amigos, otra en el trabajo. Así si nos creen una persona seria nos comportaremos de una manera formal, responsable, y si estoy con los amigos y ellos me ven como una persona alegre, chistosa, cambiaré mi metaidentidad y realizaré payasadas que mantengan la visión que tienen de mi.

 

El psiquiatra Laing (1978) dice que cada persona selecciona cuidadosamente a aquellos otros con los que uno pueda ser para ellos lo que uno quiere ser. La percepción interpersonal supone que cada persona interpretamos los acontecimientos según el aprendizaje que hayamos recibido, en la familia, y dependerá del contexto donde se desarrolle.

 

Etiquetamos a las personas como una forma de economizar recursos y tener mejor control del medio. Aquí entraría el caso de las parejas imaginarias. Le atribuimos al otro cualidades, que puede o no tener.

 

Una preocupación común es la creencia de que los estados internos son evidentes para todos. Pensamos que lo que estamos sintiendo o pensando es percibido por los demás sin necesidad de contarlo. Atribuimos a los demás la cualidad de «videntes».

Esto lleva a muchos conflictos porque cada uno interpretará los hechos según un criterio que puede ser muy distinto del nuestro propio. Entender esto nos lleva a una  comunicación sana: es mejor expresar y decir al otro lo que nos esta pasando por dentro. Y escuchar que ha entendido.

 

Cuando nos autoevaluamos (principalmente en el aspecto físico aunque la idea es extrapolable a otros aspectos de nuestra personalidad) tendemos a centrarnos en detalles específicos (como un grano, el pelo, una parte concreta del cuerpo o bolsas bajo los ojos).

Cuando nos miramos en el espejo, estamos especialmente atentos a nuestras imperfecciones. Sin embargo cuando evaluamos al otro, lo hacemos de una manera más global, basada en el aspecto general y no en detalles específicos.

 

La consecuencia de esta diferencia de apreciación es que la mayoría de la gente resultamos más atractiva de cara a los demás de lo que nos creemos.  Comparar nuestra metaperspertiva con la verdadera creencia que tiene el otro de mi. nos puede mostrar las diferencias de apreciación que se ha originado.

 

En las relaciones si somos capaces de percibir nuestra meta identidad, podemos darnos cuenta de cómo nos condiciona, y quizás nos hace actuar de una manera que nos gustaría cambiar, o poder variar.

Hacernos más conscientes de nuestros comportamientos es una de las formas que nos puede ayudar en esta labor. Y comparar lo que creo que creen de cómo soy (metaperspectiva) y con lo que creen realmente representan una oportunidad de conocernos a nosotros mismos, nos dan pistas sobre cómo es mi autoconcepto y autoimagen.

Y de cómo influye mi educación en las interpretaciones que hago.

¿Reconoces tus meta identidades?

Aura Marqués
Psicóloga. Clínico EMDR
Palma de Mallorca

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