
Es algo ya reconocido que la ansiedad es una señal de alarma que nuestro cerebro envía al cuerpo para avisarnos de un posible peligro real o imaginario, es una señal de miedo. En algunos casos estas sensaciones serán insoportables llegando a bloquear a la persona completamente hasta el punto de poder llegar a incapacitarla. Mareos, dolor de pecho, indigestiones, síntomas muy a tener en cuenta.
En este artículo nombro maneras de evitar la ansiedad, y las problemas que hacen que esta de «llame a la puerta».
¿Que puede hacer que tengamos ansiedad? Distintas causas, casi todas ellas relacionadas con una tensión, malestar, mal gestionado. Por ejemplo puede que en el pasado cuando viviéramos una situación emocionalmente intensa, amenazante o traumática, entonces en nuestro cerebro se guardó como una memoria del evento, y así para poder evitarla en el futuro. De la misma manera nuestro cuerpo guardó recuerdos de malestar (memoria somática del trauma). Ahora en el presente realizamos distintas conductas para evitar volver a sentir ese malestar, sobre todo cuando se presenta disparado por algún acontecimiento consciente o no que hace que se nos active ese recuerdo, osea aquel malestar.
Os voy a nombrar algunas de las evitaciones más comunes, observar si hacéis alguna de ellas, y más adelante os pongo algunas de las maneras que tiene al ansiedad de manifestarse.
Tipos de Evitación:
Conductas confrontativas:
Conductas de riesgo o potencialmente nocivas: incluyen actividades como deportes extremos o peligrosos en los cuales se lleva al cuerpo y a la mente a extremos con tal de no sentir. Suelen ser característicos de personas muy cerebrales y muy preocupadas con tener el control. se obsesionan con logros, exigiéndose cada vez más, poniendo en peligro su salud y a veces la vida. Un subtipo con aquellas personas obsesionadas con su cuerpo, y su musculatura, en estos casos suele estar asociado a un complejo de inferioridad y verse débiles, el tener un cuerpo musculado les hace sentirse fuertes y no tener miedo a los demás.
Conductas agresivas.
Son aquellas personas que usan la agresividad como forma de poder liberar la rabia que sienten. Buscan confrontación constantemente, lo que les pone en muchas situaciones de riesgo.
Conductas de autocontrol.
Es un esfuerzo para controlar las emociones ,sensaciones y pensamientos asociados al malestar. En estos casos se produce el «efecto paradójico» mientras más se intentan controlar más fuertes se hacen.
Observar sensaciones y provocarlas más.
Es lo que conocemos como «profecía aautocumplida». Cuando en el pasado he tenido una sensación desagradable podre tener miedo de que se repita y trataré de evitarla a toda costa observando mi cuerpo constantemente.
En este caso puede dar lugar a una hipocondría en la que tendré miedo de contraer una enfermedad o simplemente a que esa sensación me provoque mucha ansiedad un un ataque de pánico.
En muchos casos las personas se pueden medicar para evitar las sensaciones con el agravante de que pasado un tiempo las pastillas provocan tolerancia y se necesitan dosis cada vez mayores para poder soportar el malestar, con el peligro de crear una dependencia farmacológica. Por ejemplo: Subir una cuesta pronunciada y empezar a notar que falta el aire y empezar a tener miedo que esto quiera decir que va a tener un ataque de pánico, y al final tiene un ataque de pánico.
Interpreta las sensaciones como avisos de que puede que ocurra, y a causa de este miedo surja el ataque, no había un factor estresante que pudiera provocar el ataque, las sensaciones físicas de sudor, asfixia, lo que activaron las alarmas.
Lo que en cualquier persona se puede vivir como una experiencia de cansancio, la mente lo confunde con un ataque de pánico, el miedo a tenerlo de nuevo es lo que provoca que lo tenga. La paradoja es que la necesidad de evitar esas sensaciones le lleva a pensar una y otra vez en ellas.
Escape y evitación.
Es el empleo de pensamientos o sensaciones con acciones improductivas o incluso enfermizas como forma de evitar las emociones y sensaciones que provocan malestar. Por ejemplo: Buscar elementos externos que atenúen el malestar, la comida, el juego, las drogas.
Evitar situaciones u objetos asociados al malestar.
Evitar el juicio o la valoración de los demás. Tener pensamientos obsesivos distintos al verdadero problema.
¿Qué nos hace sentir ansiedad?.
Preocupaciones crónicas: por la familia, la salud, la carrera profesional o su economía, por cualquier cosa que creemos que corre peligro. Se nos revuelve el estómago y tenemos la impresión de que estamos a punto de pasarnos algo malo, aunque no somos capaz de determinar cuál es exactamente el problema.
Miedos y fobias: podemos tener miedo a las agujas, a la sangre, a las alturas, a los ascensores, a conducir, a viajar en avión, al agua, a las arañas, a las serpientes, a los perros, a las tormentas, a los puentes o a quedarse atrapado en lugares cerrados.
Ansiedad por la pruebas y exámenes: nos quedamos paralizado siempre que tiene que hacer un examen, actuar o hacer algo delante de otras personas o competir en una prueba deportiva, como si estuvieran puntuando o evaluando todo lo que somos.
Ansiedad por hablar en público: nerviosos cuando tenemos que hablar ante un grupo y puede que nos digamos:: «Me voy a poner nerviosa, todos lo van anotar, me quedaré ne blanco, haré el tonto, no me saldrá bien, todos me despreciaran, verán que no se hacerlo bien».
Timidez: me pongo nervioso y angustiado en las reuniones sociales porque pienso: «Parece que todos me miran. Todo el mundo parece estar a gusto y relajado. Pero yo no tengo nada interesante que decir, solo se hablar de lo mismo. Lo más probable es que se den cuenta de lo tímido que soy y de lo fuera de lugar que me siento. Deben de pensarse que soy un fracasado».

Ataques de pánico: tengo ataques de pánico repentinos, terribles, que parece como si aparecieran sin razón y te atacan inesperada. En los ataques pienso, temo, me siente mareado, el corazón palpita con fuerza y aparecen hormigueos en los dedos. Nos podemos decir: «Debo de estar teniendo un ataque al corazón. ¿Y si me desmayo, o me muero? ¡No puedo respirar! ¿Y si me ahogo?». Al poco rato, la sensación de pánico desaparece de manera tan misteriosa como llegó. Y aparece un gran temor a que vuelva a aparecer, es lo que llamamos tener miedo al miedo.
Agorafobia: estar fuera de su casa es terrible, puede pasar algo, que me de un ataque de pánico y no pueda escapar, ni habrá nadie para ayudarme. El miedo puede ser a los espacios abiertos, a los puentes, a las multitudes, a estar en la cola del supermercado o a viajar en transportes públicos.
Obsesiones y compulsiones: «te acosan pensamientos obsesivos» que no se pueden quitar de la cabeza e impulsos compulsivos de realizar rituales supersticiosos para controlar los miedos. Por ejemplo, puede que tenga terror a coger una enfermedad contagiosa y que tengas el impulso irresistible de lavarse las manos una y otra vez, todo el día, cada vez que tocas algo que otra persona ha tocado. O quizás tengas miedo a dejar la puerta de tu casa abierta, y vayas a revisarlo una y otra vez, haciendo que llegues tarde a todos los sitios.
Trastorno de estrés postraumático: los recuerdos o imágenes de algún suceso terrible que sucedió hace meses aparecen en nuestra mente, e incluso hace años, como una violación, unos malos tratos, torturas o asesinatos.
Preocupación por el aspecto físico (trastorno dismórfico corporal): pensamos que nuestro aspecto tiene algo de grotesco o de anormal a pesar de que los amigos y la familia intentan tranquilizarnos diciéndonos que tenemos un aspecto normal. Podemos pensar que tenemos las piernas gordas, los pies horrorosos, que la nariz es grande. Y puede que llevemos tiempo visitando cirujanos, clínicas de estética, y cuando nos operamos una parte de nuestro cuerpo nos demos cuenta que hay otras deformes.
Preocupaciones excesivas por la salud (hipocondría): vamos de médico en médico quejándose de molestias, dolores, fatiga, mareos u otros síntomas. Estamos seguros de que padecemos alguna enfermedad terrible, pero el médico siempre nos quiere tranquilizar diciéndole que no nos pasa absolutamente nada. Por unos días puede que nos sintamos aliviados, o puede que no creamos al medico desvalorizando su sabiduría médica, y la obsesión por la salud no desaparece.
Finalizando hay una larga lista de situaciones incontrolables, donde se hace necesario ponerse -manos a la obra- y enfrentar el problema, ya sea mediante psicoterapias emocionales o ejercicios de regulación emocional (, donde nos enseñen a tener recursos para afrontar los problemas. Dejar de tener miedo y dependencia, y ser capaz de funcionar en la vida con entusiasmo y plenitud.
Y problema resuelto, ansiedad esfumada 😉
Ideas extraídas de:
Adiós a la ansiedad.D.Burns
Convivir con el pánico.B.Aisbett
La ansiedad
Aura Marqués
Psicóloga. Clínico EMDR
Palma de Mallorca

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