Distorsión de la imagen corporal

 

En este artículo vamos a comentar dos conceptos, por un lado la imagen corporal que cada uno de nosotros tenemos, y por otro lado la distorsión o percepción irreal entre lo que realmente somos y lo que nos imaginamos.

Imagen corporal

Comenzare por explicar que es. Parece que todos tenemos una idea de lo que significa imagen corporal. En este caso no nos referiremos a lo que vemos en el espejo cuando estamos mirándonos, sino más bien a lo que percibimos. 

La imagen corporal se refiere a la imagen que hemos creado en nuestra mente con respecto a nuestro propio cuerpo, es decir, la forma en que nos vemos a nosotros mismos (Schilder, 1935).

O sea como me veo y percibo, lo que creo que soy, y los sentimientos y emociones que experimento en cuando a esta imagen.

Os suena: no me gustan mis piernas, las encuentro horribles, y los demás miran tus piernas y piensan: con lo bonitas que son. Es un ejemplo, y seguro que os viene a la mente, estar personas que están continuamente haciéndose cirugías estéticas. La nariz, los ojos, el pecho, …,, operaciones que nunca llegan a dejar a la persona contenta del todo.

 

Insatisfacción=Yo rechazado

Todo lo que se nos ha dicho acerca de quiénes somos está conectado con nuestra apariencia física. 

Un ejemplo de distorsión, la vida de las personas con trastornos alimentarios (TA) termina girando en torno al significado que se esconde detrás de esta imagen.

La insatisfacción de la persona es el resultado de una discrepancia entre el yo percibido y el yo ideal (es decir, en quién le gustaría a la persona convertirse). Sin embargo, la preocupación por la percepción del cuerpo comienza cuando se genera un «yo rechazado».

Este yo rechazado es la imagen del yo del pasado que la persona rechazaba, con la que se compara y a la que no quiere volver nunca más. Cuando se llega a este punto, empezamos a hablar de distorsión de la imagen corporal.

 

Imagen realista versus imagen negativa 

El concepto de imagen corporal implica un continuo. En función del grado de rechazo hacia el cuerpo, la persona puede pasar de tener simplemente una imagen realista de sí misma a tener una imagen negativa de sí misma.

Las definiciones de estos conceptos son las siguientes:

• Imagen corporal (Schilder, 1935): La imagen del cuerpo que creamos en nuestra mente, independientemente
de nuestro cuerpo.
• Imagen corporal negativa (Bell y Rushforth, 2008): La insatisfacción con respecto al cuerpo o partes del mismo.
• Distorsión de la imagen corporal (Thompson, 1990): Un estado persistente de insatisfacción y preocupación relacionado con algún aspecto de la apariencia física que puede llevar a la obsesión.
• Trastorno dismórfico corporal (TDC; DSM-5, 2013): Un trastorno mental caracterizado por una preocupación obsesiva relacionada con que algún aspecto de la apariencia personal tiene defectos graves y justifica la adopción de medidas excepcionales para ocultarlo o arreglarlo. 

En las personas con un alto grado de distorsión corporal pueden tener tres principales emociones: rechazo, vergüenza y preocupación.

 

Creencias y aprendizajes

Nuestra imagen corporal se desarrolla a partir de un proceso de aprendizaje implícito, es decir, que aprendemos a
vernos a nosotros mismos a partir de quiénes nos dijeron que éramos y cómo vemos que los demás se perciben a sí
mismos en nuestro entorno familiar.

Esto determina la forma en que terminamos viéndonos a nosotros mismos en el futuro, nuestra imagen corporal y nuestra aceptación de la misma.

Una vez que desarrollamos este aprendizaje sobre nuestra propia imagen, las creencias e ideas negativas sobre ella se vuelven resistentes al cambio, dado que lo que aprendemos en los primeros años de nuestra vida.

Detrás de la fobia a partes de nuestro cuerpo puede haber creencias que se han creado incluso por las modas sociales. En la distorsión corporal, por ejemplo pensar que tenemos sobre peso cuando estamos super delgados, puede incluso haber disociación.

Algo que puede pasar es que en el pasado, como era nuestro cuerpo fuera objeto de burla, por ejemplo, por ser gordito/a, u otro aspecto. Y ahora en la edad adulta no queramos volver a ser esa persona.
Hacemos esfuerzos por ser diferente pensando que seremos más aceptados, y para evitar volver a revivir ese dolor. Ese «yo rechazado» es la imagen de nuestro pasado a la que no queremos nunca más parecernos. 

 

Trabajo a realizar.

La manera en que nos percibimos, de nuestra imagen corporal está relacionado con la autoestima.

Os propongo varios ejercicios.

 

Ejercicio 1, para la imagen corporal percibida:

Haz una lista de las partes que más te gustan de tu cuerpo acompañada de las emociones que te producen, placer, seguridad, felicidad, orgullo, …, nota en el cuero estas emociones, pon tu mano sobre esa parte del cuerpo que siente esa sensación y respira varias veces de manera lenta.

Y luego haz otra lista de las que menos te gustan, acompáñalas también de las emociones que te surjan, sin mucha reflexión, espontáneamente, seguro que son emociones molestas.

Si no las puedes soportar: para, quédate solo con una parte que no estés segura si te gusta o no. Nota en el cuerpo la sensación que te produce esto. Cuando veas que estas preparado prueba con otra parte que no te guste. ¿Te viene algún recuerdo molesto?

Realiza una reflexión sobre lo que descubres de tu imagen corporal, quizás te pueda servir revisar tus creencias sobre lo que es «ser perfecto/a», sobre cómo tenemos que ser, o cómo tiene que ser nuestro cuerpo.

Y lo más importante, puedes decir que lo que piensen los demás no importa, sin embargo, a veces, detrás del rechazo de una parte de nuestro cuerpo esta la creencia «no me van a querer, o seré criticado/a, o…».

Descubre quien te enseño que tu cuerpo debía de ser de una manera y no de otra.

Con este ejercicio no vas a cómo eres sino que vas a ampliar tu darte cuenta que quizás tienes fobia a partes tuyas y que esa fobia no es tuya, sino de uno de tus cuidadores principales, y te la has quedado. ¿La quieres seguir teniendo? 

Acaba el ejercicio imaginando algo que te guste mucho, un lugar, una imagen, una canción…y vuelve a sentir en tu cuerpo la tranquilidad.

Ejercicio 2, Imagen real, imagen ideal

Recorta una foto de un personaje que te gustaría ser. Y recorta otro de como te ves en realidad. También lo puedes hacer pintando, pinta como te gustaría ser, y luego pinta otro de cómo crees que eres en realidad. 

Observa las emociones y los sentimientos que te produce la imagen ideal, seguro que son agradables.
Y ponle sentimientos a tu yo real. Puede que sean agradables o alguno desagradable. Nótalos en el cuerpo.

Ahora compara los dos personajes, o los dos dibujos. Cuanto se parecen y cuando se diferencian. 
Este ejercicio te da pistas. Cuando más se parezcan en lo físico y en lo emocional, más real es la imagen corporal que tienes. Y lo contrario, cuando más se diferencien, más alejado estas de aceptar lo que eres. 

Darte cuenta que querer parecerte a algo que no eres, te puede ayudar a realizar una reflexión de si esto te ayuda o perjudica, si baja tu autoestima. Y traer a tu mente todas las creencias que puede haber detrás. Observa la insatisfacción que te puede producir no ser como esa imagen ideal. 

¿Quieres llevar esta insatisfacción siempre dentro de tu mochila? mejor déjala correr, observa quien eres y trae a tu mente la mirada de las personas que te han aceptado sin condiciones.

Ejercicio 3, yo rechazado

Este es difícil realizarlo solo, ya que mirar a nuestro «yo rechazado» es revivir el dolor, revivir malos momentos. Por eso recomiendo que busques ayuda profesional.
Si quieres de todas maneras entrar en esa zona peligrosa de tu mundo interno, hazlo poco a poco, trayendo los recuerdos pintándolos, o escribiéndolos, expresándolos mediante la creatividad,  desde tu dolor. Pero poco rato. Luego pasea, mira el mar, trae a tu mente cosas agradables, personas que te miraron con buenos ojos, que te ayudaron. Acaba con sensaciones agradables en la medida que puedas. 
Y sobre todo, compártelo con alguien intimo.

Tanto si no quieres aceptar cómo eres como si no quieres volver aparecerte a lo que fuiste, reconocer el cuerpo real,  sentirlo propio, sin críticas ni exigencias, reconocer las sensaciones, sentirlas nuestras es un camino hacia la tranquilidad y la paz.

Aura Marqués
Psicóloga
Psicoterapeuta Gestalt y terapeuta EMDR

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