Ejemplos de obsesiones son: Me es imposible parar de pensar, le doy vueltas a lo mismo una y otra vez, sobre todo por la noche, incluso no me deja dormir. Otra obsesión: Me compro y compro ropa que luego no uso, la tengo en el armario, no se porque lo hago, es un impulso. Todos pasamos por momentos obsesivos que puede que nos ayuden a conseguir objetivos difíciles, el problema es cuando queremos parar esas conductas y ya no podemos.
Características
En el trastorno obsesivo está detrás de una fachada de éxito en sociedades donde se valora el trabajo y el rendimiento. En detrimento de una vida emocional más cálida, una capacidad de goce espontánea y de una mayor creatividad. Se da una constricción vital en él y en el entorno.
Son personas permanente preocupación por tareas y deberes que cumplir. Y donde la necesidad de control es férrea: Todo debe estar bajo control.
Poca confianza en sí mismos. Son disciplinados y autocríticos. Sienten que deben valerse por sí mismos negando su necesidad de dependencia. Son individualistas y dependientes. Buscan la perfección: sienten que no hacen lo suficiente. Sienten vergüenza cuando aparece una debilidad.
Las relaciones íntimas les crean dificultades porque se les despierta sus necesidades de afecto ignoradas hasta entonces. Por ello tienden a ejercer un estricto control.
Exagerada búsqueda de aprobación. Preocupaciones demasiado intensas sobre la competencia personal (deportes, escuela, vida social…). Están muy preocupación por lo adecuado de su conducta.
Comportamiento observable
Son inflexibles, monótonos, tristes, austeros, rígidos, estereotipados, constreñidos, perfeccionistas, discretos, eficientes, diligentes, obedientes, disciplinados, meticulosos, obstinados, posesivos, controladores. ¿Me queda alguna característica más?
Comportamiento interpersonal
Respetuoso, correcto, formal. Escrupulosos en temas de moral y ética. Sumisos con los superiores.
Firmes y exigentes con los subordinados. Su conducta puede llegar a irritar y a exasperar a los demás.
Para sus subordinados: dominantes, hipercríticos, controladores.
Para sus superiores: artificialmente aduladores y obsequiosos.
Autoimagen
Aplicados, entregados al trabajo, dignos de confianza, meticulosos, eficientes, prudentes, disciplinados, ordenados.
Buenos organizadores, concienzudos, desinteresados, leales, cumplidores, responsables.
Se culpan a si mismos y se convierten en sus propios perseguidores y jueces.
Estado de ánimo/temperamento
Controlan sus emociones y contienen sus afectos. Emocionalmente estrictos, no liberan sus energías reprimidas. El control les sirve para tener la sensación que dentro de si mismos está todo en orden, está todo atado.
Historia característica
En la infancia pudieron tener un excesivo control con padres muy firmes y represivos, que hipercontrolaban y castigaban las transgresiones. Recibían más castigos que regalos y aprendieron lo que no se debe hacer para evitar el castigo. Aprendían solo lo que no se debe hacer pero no lo que si se debe hacer. Empezaron a madurar demasiado pronto, a cuidarse de si mismos sin estar lo suficientemente maduros. No jugaban mucho, se consideraba que jugar era una actividad frívola.
Desde pequeños muy obedientes y responsables, muy limpios.
Cuando intentaron ser autónomos los padres respondieron con una disciplina firme y cruel. Su autonomía quedo limitada haciendo que fueran incapaces de desarrollar su autocompetencia. Fueron limitados en su espontaneidad, curiosidad, iniciativa, arrojo y decisión. Evitan explorar lo desconocido por miedo a transgredir los límites de lo permitido.
Temían la cólera de los padres. Se le educa con mentalidad de adulto. Tenían la sensación de no ser lo suficientemente amados o valorados por los padres al percibir la distancia o frialdad real de los padres. Les enseñaron a sentir un profundo sentido de la responsabilidad y un intenso sentimiento de culpa por las obligaciones
incumplidas.
Cuando alcanzan la adolescencia ya han incorporado por completo las normas y exigencias de sus mayores.
Ya poseen una voz interna que los evalúa examina y controla implacablemente. Las fuentes externas de control han sido sustituidas por el autorreproche interno.
¿Qué les puede ayudar?
Aunque en apariencia el problema es de control en el fondo es un problema afectivo como ocurre en casi todos los trastornos de personalidad. Un sufrimiento de no haber sido queridos y aceptados como son, y haber tendido que tragar sin poder digerir normas y disciplinas, que ocultaban la dificultad de unos padres para mostrar su amor incondicional hacia sus hijos. Si consiguen comenzar a tolerar el descontrol es un buen inicio en el cambio interno.

Aura Marqués
Psicóloga
Psicoterapeuta Gestalt y terapeuta EMDR

